Fernando estaba sentado en una de las oficinas de la televisora. Su amigo Nick lo había vuelto a llamar para protagonizar otra historia. Esta vez, una versión moderna de una telenovela que habían hecho unos colegas actores hacían varios años.
Nick estaba visiblemente contrariado.
El productor sencillamente no podía creer lo que estaba pasando.
Iban a comenzar a grabar la telenovela y ¡aún no había protagonista femenina!
Habían hecho miles de castings y ninguna parecía calar para el papel.
El problema era Fernando.
Habían ido muchas actrices y muy buenas, pero ninguna llegaba a gustarle como pareja.
-- ¿Y bien?—preguntó Nick impaciente— ¿Me vas a decir si ya te decidiste por alguna?
Fernando lo miró de frente.
-- La quiero a ella
-- ¡No podemos esperarla Fernando!—Nick se levantó de la silla bruscamente.
-- Si puedes, eres el productor, por ende, tú decides.
-- Pero ya la llamé y dijo que no podía.
-- Te recuerdo que aún no he firmado el contrato.
-- Si ella no acepta ¿te irás?
-- Definitivamente.
Nick miró al cielo como pidiendo ayuda.
-- Estás siendo irracional sabes, y me estás colmando la paciencia!
-- Ya te lo dije, si ella no está, no grabo.
Fernando se levantó y salió de la oficina dejando a Nick con la boca abierta.
*********
Lucero estaba terminando de peinar a su hija cuando sonó el teléfono. La nenita lo tomó y contestó. Lucero le sonrió.
-- Buenaz
-- ¿Está tu mami ahí?
-- ¡Sip!
-- ¿Quién es nena?—Le dijo Lucero
La niña se encogió de hombros, le pasó el teléfono y salió.
-- ¿Sí?
-- ¿Pollo?
De todas las personas que podían haberla llamado ese día, esa era la que menos se esperaba.
-- Fernando, ¿cómo te va?
-- Bien, ¿estás ocupada?
"No –Pensó ella—pero no quiero hablar contigo"
-- Un poco si, ¿qué quieres?
Fernando notó que estaba algo cortante así que fue al grano.
-- ¿Puedes venir a tomar un café conmigo?
Lucero no se lo esperaba y por eso no contesto en seguida
-- ¿Para qué?
-- Debemos hablar de un asunto.
-- ¿De qué cosa podríamos hablar tu y yo?
A Fernando le parecía que en realidad sí podrían hablar de muchas cosas, pero no se lo iba a decir.
-- Mejor lo hablamos en persona.
Lucero lo pensó un momento y concluyó que en realidad no tendría nada de malo en que hablaran.
-- Está bien, déjame llevar a los nenes a casa de mi mamá y en un rato estoy contigo.
Fernando le dio la dirección y colgó.
Una hora después el taxi se paró frente al lugar donde se encontrarían. Ella miró a su alrededor hasta que pudo ver a Fernando sentado en una de las mesas. Se acercó despacio y él al verla se levantó y la ayudó a sentarse.
Era una de las cosas que a ella le agradaban de Fer, era un hombre caballeroso y gentil.
-- Tú dirás.
-- Caray, ¿es así como vamos a empezar?
-- Solo trato de ser breve eso es todo.
-- Bien, seré directo. Quiero que trabajes conmigo en la telenovela
Ella lo miró a los ojos.
-- No puedo
-- ¿Por?
-- No tengo intenciones de pasar la navidad en un foro. No les haré eso a mis niños
-- ¿Y si te esperan?
-- ¿Por qué harían tal cosa?
-- Porque yo se los pedí
Lucero abrió los ojos como platos
-- ¿¡Que hiciste qué!?
-- Le pedí a Nick que te esperara.
Ella estaba anonadada
-- Pero... ¿por qué? Y además ¿por qué te haría caso en algo tan absurdo?
-- No tiene opción
-- No entiendo
-- Le dije que si no era contigo, no grabaría
Lucero sabía lo importante que era esta telenovela. Estaba siendo muy comentada en la prensa y sería una muy buena oportunidad para Fernando. Él era muy buen actor y ella estaba segura que haría un trabajo excelente.
-- No puedes hacer eso
-- Ya lo hice
-- ¡Pero esto es importante para ti! No puedes simplemente dejarlo y ya
-- ¡Quiero que trabajes conmigo y punto!
-- ¿Renunciaras si no acepto?
-- Si
-- ¿Por qué haces esto?
Fernando se le acercó, tanto que ella pudo ver su reflejo en los ojos de él
-- Porque te extraño.
De pronto ella olvidó como respirar.
¿Quién había sacado el oxígeno de sus pulmones?
-- ¿Serías capas de tirar tu trabajo por mí?
-- Sin dudarlo
Ella bajó la mirada y por un momento consideró la situación. Si él era capaz de hacer algo así por ella, significaba que en realidad le importaba.
-- Me estás jugando sucio Fer
-- Lo sé
-- ¿Es tu última palabra?
Él asintió, Lucero suspiró y lo miró
-- Está bien, haré la telenovela contigo—hundió un dedo en su pecho— Pero, solo si me esperan hasta después de navidad.
Fer sonrió ampliamente.
-- Gracias bonita.
Le tomó una mano y le besó los nudillos, provocándole esa sensación de vértigo tan conocida para ella.
Ella le sonrió pero su interior era un caos.
Retiró la mano y se levantó de la silla.
-- ¿Nos vemos entonces?
-- Sí, claro
Lucero salió dejando a Fernando muy, muy satisfecho
Llegó a su casa y se dejó caer en el sofá.
Estaría loca o ¿qué? Seguramente todos pensarían eso. Y ella no acababa de entender porque aceptó. Eso era algo que no estaba en sus planes
Se paró y se miró en el espejo del pasillo
-- ¿A quién quieres engañar Lucerito?—Dijo señalando su reflejo en el espejo— te mueres por volver a estar cerca de él.
Su esposo reclamó, su madre le preguntó si estaba segura y la prensa los acribilló de comentarios negativos. Una tercera telenovela con los mismos protagonistas no era cosa tan común en México y menos tan seguido como habían hecho ellos. Pero, a pesar de todo eso y sin falsas modestias, eran buenos actores y Lucero estaba segura que harían un trabajo impecable.
Y, como pasa siempre con las cosas que están escritas por el destino, Fernando y Lucero fueron anunciados, ante el asombro de todos, como los protagonistas de la telenovela.
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Almas Gemelas
RomantiekLas almas que se encuentran y se reconocen, nunca se sueltan; ni con la distancia, ni con el silencio, ni con las vueltas que da la vida 💫
