51.Olimpo

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Alaska Dante.

Estábamos todos en él hospital, son las 5:50 am.

Nos dieron una mala noticia, demasiado mala, Addison no deja de llorar junto con Jay.

Alec esta perdido.

Comenzamos a caminar hasta llegar a la habitación, los policías nos abrían paso.

Ya no se si era por lastima o miedo, ¿Que tan rápido se pierde él control de las cosas?

Aun no se habían llevado él cuerpo de Kendall, Addison y Jay se acercaron hasta ella.

—¿Que creen que haya pasado?—pregunto Alec al encargado que estaba ahí.

—2 Jóvenes, no los pudimos ver bien, no dejaron él arma homicida, escaparon por la ventana—dijo él hombre mostrando él cristal roto— y bueno, la mataron con arma blanca, pero dejaron algo que era seguramente para ustedes —dijo él.

Kendall tenia una corona, si no me equivoco eran hojas de olivo y de oro.

Me recordaba a los griegos.

Él encargado saco una especie de placa delgada, era oro.

—Dice Afrodita y hasta abajo, dice Olimpo—dijo Alec.

Nos la enseño a todos.

—Es la nueva mafia—dijo Jay.

Addison se levanto, estaba sentada en la camilla de Kendall y toco la corona.

—Malditos—dijo.

Jay rápidamente tomo la corona y la arrojo.

—Tenemos que encontrar los— dijo Aidden.

—Entonces ya están en Europa, eso quiere decir que tuvieron éxito en Latinoamerica—dijo Aaron.

Viendo solamente a los reyes y reinas, entendíamos claramente lo que había pasado.

—¿esto va ser una especie de caza?—preguntó Allison.
—Si, nos van a cazar—dijo Lana.

—No, si los cazamos primero—hablo Daniell.

—Vamonos, Mandare gente especial para arreglar lo de Kendall, no dejaremos que ellos la proclamen como suya—dijo Alec y todos miramos la corona que estaba en él suelo.

Daniell la tomo y salimos del hospital, tome la mano de Aaron y lo bese.

—Realmente esta mafia me asusta, básicamente nos están diciendo que nos proclamaran dioses— dije.

Aunque eso no nos debería asustar, pero me gusta ser reina, la reina de tréboles.

—Quitandonos la vida y de su pertenencia—dijo Aaron.

—Vamonos, necesitamos información—dijo Addison.

Me subi al auto, en él asiento conductor.

—Aaron, necesito que resuelvas lo del lavado de dinero—dijo Alec.

Cerro la puerta del asiento de alado y se volvió hacia Alec.

—¿Por que se meten con él dinero?—grito Aaron.

Ya la mayoría estaba en sus autos, Addison salio del suyo, toque él claxon y ella volteo.

Me sonrió.

Aidden fue detrás su hermana, se reunieron para hablar sobre lo que paso en la madrugada con la empresa.

Contra Mafias ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora