Semana 21

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El lunes, cuando las chicas y yo salimos a comer, les cuento la noticia del nuevo bebé de Jackson.

―Un poco precipitado, ¿no? ―dice malia.

―Es maravillo, un bebé siempre trae felicidad ―dice la dulce Allison.

― ¿Será de Jackson? ―pregunta la bruta de Lydia.

Una vez aclaramos estas cuestiones, quedamos en que irán a hacerle una visita para felicitarle. Cuando salimos del restaurante, como siempre justas de tiempo para empezar las clases de las tres, vemos pasar a Derek con una despampanante mujer de pelo largo rizado y moreno, enfundada
En un precioso traje rojo. Me hierve la sangre. Él se da cuenta de muestra presencia y cuando llegan a nuestra altura se paran. Me mira un segundo y dice:

― ¡Hola!

― ¡Hola! ―dicen Allison, Malia y Lydia.―Yo me he quedado mudo.

―Sofía… Estas son Malia, Allison, Lydia… ―hace una breve pausa―, y Stiles.

― ¡Encantada! ―dice la despampanante mujer.

―Igualmente ―mienten mis amigas y yo sigo mudo.

―Tenemos que irnos. Hasta otra ―dice Derek con cara de satisfacción.

Será gilipollas, fanfarroneando de tía.
Allison rompe el silencio que nos ha dejado esta aparición.
― ¿Quién será esta?

―No os preocupéis que yo le pregunto a Scott quién es esta lagarta ―dice nuestra infiltrada en la oficina de Derek, que es malia.

Yo no quiero comentar nada porque si hablo, se me van a escapar las lágrimas. Paso la tarde mal y el martes igual. Malia me cuenta que Scott le ha dicho que la despampanante mujer estuvo en el despacho de Derek durante mucho rato, pero que no sabe quién es y cree que no es de la empresa. Sé que son malas noticias, pero a ver si así empiezo ya a entender que este capullo pasa de mí.

El miércoles salgo a comer con las chicas y malia nos cuenta que no está bien con Scott casi desde que se casaron. En cierto modo ya lo sabíamos, siempre nos explica las incesantes broncas que mantienen por chorradas, según mi punto de vista. Que si no recoge la cocina, que si se queda dormido en el sofá, que si no hacen tanto el amor... Me entristece la noticia e intento animarla, pero yo, especialmente, no soy la alegría de la
Huerta últimamente. De repente, Lydia cambia de tema:

― ¿Queréis dos entradas para el circo del sol?

―Yo no, tal y como estoy con Scott, no voy con él ni a la puerta de casa ―dice malia un poco triste.

― ¿Y por qué no vas? Me han dicho que este último espectáculo es precioso y muy romántico ―dice Allison.

―Es que las entradas la compro mi novio, pero este fin de semana nos vamos a Ibiza porque le han contratado para pinchar en una discoteca muy buena, y es una gran oportunidad para él.

A mí, al escuchar entradas, espectáculo y romántico, se me enciende una lucecita y les digo: ―Yo me las quedo.

― ¿Tú? ―preguntan las tres extrañadas ya que saben que, desde que no estoy con Derek, he vuelto a mis fines de semana tranquilos, o según ellas, fines de semana aburridos.

―Sí, intentaré que me acompañe Derek.

Las tres sonríen, les encanta la idea y se acercan para escuchar lo que he pensado y ayudarme a perfeccionar mi plan.

Por la noche, antes de poner el plan en marcha, aviso a Carla para que sea mi cómplice.

― ¿Tú crees que aceptará? ―le pido opinión a mi sobrina.

―Estoy segura ―me tranquiliza mi pequeña.

Después, cuando ya me veo tranquilo y seguro, decido llamar a Derek, pero como últimamente hace, no coge el teléfono. Tal vez esté ocupado con la guapa Sofía. Pero al rato, me devuelve la llamada.

Dime, Stiles.

― ¡Hola, Derek! Es que resulta… mira es que…

¿Stiles, qué pasa?

―Pues que tenía dos entradas para el circo del sol para ir con Carla, pero resulta que no puede venir…―miento.

¿Y? ―pregunta.

―Y me preguntaba si te apetecería venir a ti.―Buf, soplo… Ya está, ya lo he dicho.

Se queda en silencio unos segundos.
Sí, me apetece.―Buf, vuelvo a soplar… ha aceptado. ¡No me lo creo!

―Será a las diez, este viernes ―le confirmo.

Vale, te recojo en tu casa a las nueve.

―Vale.―y cuelga. Ha estado un poco soso, pero yo estoy como loco de contento.

El jueves estoy feliz y el viernes más… Sé que había decidido aceptar que Derek pasara de mí, pero me doy esta última oportunidad. A las nueve, puntual como siempre, Derek llama a mi puerta. Al verle, me derrito literalmente, ¡qué guapo está!

― ¡Hola! ¿Listo? ―me pregunta. Asiento y nos vamos.

Vemos el espectáculo y realmente es cierto lo que nos dijo Allison sobre lo romántica y maravillosa que es esta función. Después, cuando acaba el número, nos vamos a cenar algo a una terraza de un hotel cercano al circo y comemos unos pinchos. Estamos muy relajados y a gusto. Solo me faltaría poder tocarle y esta noche sería perfecta. Hablamos de todo un poco, igual que cuando estábamos juntos, hasta que decidimos volver a casa. Yo desearía que me llevara a la suya, que me dijera que me quiere y que no quiere que me separe de él. Pero lo que pasa en la realidad es muy diferente. Me lleva a casa y ante mi cara de póker me dice:

―Stiles, me ha gustado verte y estar contigo, pero es mejor que dejemos las cosas tal y como están.

Ya no aguanto más y le digo:
―A mí no me parece que las cosas estén bien tal y como están. Yo quiero cambiar esto. Quiero que volvamos a estar bien como antes.

―No puede ser, volverías a huir.

―Que no… Estos días me he dado cuenta de muchas cosas y lo que menos quiero es huir.― Derek me mira con cara dulce… deseo que afloje y vuelva conmigo… Deseo que me bese.

―Lo siento, no puede ser ―dice Derek.

Pongo mala cara, es tan cabezón que sé que no le voy a convencer.
Tal vez ya tiene otra u otro, tal vez esa tal Sofía. Así que, enfadado, me bajo del coche y le doy un portazo, pero antes le digo:
― ¡Imbécil!

Gracias a esta cita paso un fin de semana triste, muy triste.
Le doy vueltas a todo lo referente a Derek y empiezo a pensar seriamente en que es posible que pase de mí porque haya otra persona. Ya se sabe lo que dicen: un clavo quita otro clavo, y creo que está pasando. O tal vez, porque simplemente ya se haya cansado de mí.

Cogetelo ||Sterek|| ~Terminada~Donde viven las historias. Descúbrelo ahora