Capitulo 25

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— Entonces... ¿una habitación con dos dormitorios? — nos pregunta la señora encargada de la posada. Nos mira un momento por encima de sus cristalinos lentes rectangulares.

— Si — responde Yato.

— Bien — la señora rebusca entre una caja debajo de su escritorio, y de ahí saca una llave colgando de una delgada cadena. Esta se la lanza a Yato mientras escribe algo en un gran libro frente a ella — Habitación veinte.

Sin responder, Yato tomó las llaves que le fueron lanzadas sin esfuerzo alguno y se dirigió a la entrada.

— Oye, muchacho. — le detuvo — Te me haces conocido.

—...Dudo que me conozca. — respondió, y entró al lugar.

Yo le continúe, pero Aoi se puso frente a mi; parece querer mantenerme alejada de el a toda costa. Yato abrió la puerta y al entrar Sakura, los gemelos y yo soltamos un »wooow«.

— ¡Esto es asombroso! ¡tiene una piscina fuera! — grita Shun.

— Hemos estado en lagunas, ríos y mar ¿como es que te sorprende una piscina? — pregunta Yato sin animo alguno.

— Las piscinas es símbolo de riqueza — responde Shin mientras se quita los pantalones y se tira a la piscina que se encuentra fuera.

El lugar es espacioso; hay una mesa de madera en medio, un tapete rojo debajo; las paredes son de madera y hay una puerta a cada lado de la pared. En frente  de la mesa esta una abertura donde no hay puerta, esta lleva a un pasillo cruzado y después a la piscina, la cual, esta rodeada por una barda de troncos.

— Las chicas dormirán en aquella habitación, y nosotros en la otra. — dice Yato — La comida es traída después de pedirla por el teléfono en sima de la mesa a lado de la puerta. — Nos informó. Y después entró sin mas a su habitación.

— Yato... — toqué su puerta.

— ¿Que?

— ¿No vas a comer?

— No.

— Ya... veo.

Creo que es la primera vez que veo así a Yato; No parece de ánimos, y ni siquiera quiso atacar a Aoi cuando salimos de las mazmorras.
Suspiré al dar media vuelta y ver a todos mirándome. Me pregunto ¿Que cara estarán viendo en mi?.

Tal como dijo Yato, la comida fue traída casi inmediatamente después de pedirla.
Fue casi un festín; los gemelos estaban decididos a vaciar la billetera de Yato por completo. Pidieron comida que yo nunca había visto ni en televisión; algunas cosas se veían exquisitas, y otras tenían una apariencia asquerosa, y su babor tampoco era el mas apetecible.

»Pero oigan Yato paga todo ¡despilfarremos a lo bruto!« casi puedo aportar que los gemelos pensaron eso antes de pedir la comida.

El cielo se oscureció antes de terminarnos toda la comida de la mesa. Saski estaba agotado, así que se fue a dormir en sima de un sofá junto a todos los Yuaki, pero Ryu no se quitó nunca de abajo de la mesa. Aoi decidió dar una caminata con Sakura, según me dijo quería hacerle algunas preguntas. Creo que se llevaran bien esos dos, ambos se preocupan mucho por mi y son muy amables.
Los gemelos no parecían querer salir de la piscina a pesar que les repetí una y otra vez que no era bueno nadar y comer al mismo tiempo.

Suspiré. Me puse de rodillas para ver a Ryu acostado debajo, aun con su trasformación.

— ¿No te cansa tener todo el día tu trasformación? — le pregunté, un poco en broma, un poco preocupada.

— Estoy bien, no soy tan débil como tu — contestó, en un tono casi casi burlesco y altanero, sin embargo parecía fingir para ocultar algo más. No se molestó tan siquiera en girar sus ojos un poco asía mi.

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