Sólo quería huir de una vida que no era para mí.
Sólo quería libertad de un encierro otorgado por la infelicidad.
Yo... sólo quería ser feliz.
Y entonces en mi único intento de escape apareciste tú.
Extracto del libro: En la época que eras para mí.
Anónimo
1822, Londres.
Galopando por los oscuros caminos de las afueras de la ciudad, el Duque de Cambridge y el Conde de Suffolk fueron abruptamente asaltados en su descarriada carrera cuyo único fin era llegar a sus propiedades y acobijarse en su lecho, llevaban horas recibiendo el impacto de la fría brisa en sus bien definidos rasgos faciales.
—¡Deténganse, por favor! —suplicó la mujer, levantando los brazos.
Cambridge tiró de las riendas de Trueno, evitando así arrollar a la joven criada, y Suffolk —uno de los mejores jinetes— se vio obligado a salir del camino con tal de esquivar a la mujer que se puso frente a ellos.
El desconcierto se reflejó en el rostro del Duque y se puso alerta mirando a los alrededores, ¿sería un atraco?
—¡Ayúdeme, por favor, señor!
—¿Qué sucede? Apártese de mi camino —ordenó, altivo y evaluó a la mujer, no era más que una simple doncella.
Negó desesperada y entonces Benedict cayó en cuenta de que su buen amigo ya estaba detrás de ella en su semental.
—¿Sabe con quienes está lidiando, señorita? —interrogó el Conde, picaresco.
La mujer que portaba una cofia que cubría todo su pelaje, giró sobre sus talones para acercarse a Suffolk, quien ya tenía todos los rizos color oro cubriendo gran parte de su frente.
—Ayúdeme, por favor —imploró y Benedict se vio obligado a descender de su caballo, ahora comprendía que su agonía era muy cierta y dudaba que todo ese teatrillo fuera sólo para asaltarlos.
—¿Qué sucede? —preguntó, y la muchacha lo miró con los ojos de hito a hito. Gracias al faro que iba atado a su montura pudo descubrir que era atractiva hasta cierto punto, pero sus rasgos no eran para nada algo del otro mundo.
—Es la señorita Bellamy.
Lo cierto era que Cambridge apenas y conocía a todos los nobles como para preocuparse por burgueses.
—Sígame por favor —pidió antes de salir corriendo, adentrándose a la arbolada.
—¿Irás? —interrogó Suffolk, algo contrariado ante la idea. Era un poco más de media noche, creer en esa mujer no parecía muy buena idea.
—Es una mujer la que está en peligro, ¿tú te irías?
—No es eso, sino que oí que hay un campamento de gitanos en las afueras de la ciudad, ¿qué pasa si es una trampa?
Jeremy Hawkins bajó de su corcel y se acercó a su buen amigo de la infancia. Benedict se planteó la posibilidad, por lo que esbozando su sonrisa encantadora de soltero empedernido, y sujetando su faro, siguió el camino que realizó la mujer.
—Hazme guardia —gritó, y con sus ávidos movimientos desapareció en la oscuridad del camino.
No necesitó caminar mucho para escuchar el llanto de la mujer, puso el faro en alto con el fin de poder encontrarla en la oscuridad.
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Este siglo no es mío
Romance¿Qué sucede cuando un acto de rebeldía provoca un cambio de ciento ochenta grados en tu vida? Kenny Ginger sólo quería conocer la suerte de su desgraciado destino y Kenny Grace sólo quería escaparse de su fiesta de compromiso. Y por eso, ahora el Du...
