Anda sobre mi mar
Y sumérgete en mi arena.
Traga mis motas de polvo,
pero no las muerdas.
Y échame la culpa
de haber dejado que te ahogaras
en el océano vacío
que has dejado a tu espalda
como si no te importara.
Vacío.
De verdades.
Pero lleno de recuerdos.
Que por mucho llorar
no se olvida mas temprano
Y eso que cuento las horas
hasta tu amanecer.
Llegas tarde, amor de mi vida.
Por hacerte hacer,
sigo siendo Cruella:
fría y despiadada,
esperando que tú,
cachorro,
te pongas a tiro,
para hacerme con tu corazón
un abrigo
de piel.
¿No pensaste que, tal vez,
me has hincado los colmillos
hasta hacerme sangrar el alma?
Me has destrozado, pequeño mentiroso.
Y eso también es por mi culpa.
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Infranqueable
PoésiePara ti que, aunque cambias de forma, siempre serás tú, mi pequeña y eterna musa.
