Como un tifón culpable.
Así me arrasas. Como si no quisieras.
A buenas horas te ha dado el golpe
de delicadeza.
Y es que abriría el paraguas,
si no fueras tú el que me llueve.
Mirando hacia arriba
se me mete el agua en los ojos.
Y ya no soy capaz de distinguir
tu risa
de mis lágrimas.
Te juro que mis intenciones eran las de hacerte sufrir.
Y en su lugar hemos acabado:
yo, hormiga; y tu, huracán.
Porque nunca llueve a gusto de todos,
pero yo haré que llueva como tu quieras.
ESTÁS LEYENDO
Infranqueable
PoetryPara ti que, aunque cambias de forma, siempre serás tú, mi pequeña y eterna musa.
