Han tocado al timbre.
Son las tres de la mañana.
Y no puedo salir.
No puedo deshacerme
de lo que me haces sentir,
estás dentro de mi cabeza,
y no puedo abrir la puerta
aunque tú hayas perdido
las llaves de mi cerradura
y yo solo pueda
pensar en ti.
¿Las has perdido,
las has tirado,
o es que no quieres volver
a entrar?
Te estoy esperando
con la mesa puesta,
la botella abierta
y la lencería negra
que tanto te gusta.
Pero no vas a volver.
Toc, toc.
¿Quién es?
No importa.
No eres tú.
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Infranqueable
PoesíaPara ti que, aunque cambias de forma, siempre serás tú, mi pequeña y eterna musa.
