Y exclamaste que me equivocaba
cuando te pregunté por qué lo hiciste.
El nudo estaba en tu garganta.
Y el desenlace en mi cabeza.
Y con lágrimas rodando interrumpiste
el diálogo de excusas entrecomilladas.
Creí en un punto y seguido
cuando tú habías empezado
un párrafo aparte,
y ni siguiera la incertidumbre
de los puntos suspensivos
en el tiempo frío de tus silencios
supo sacarme del paréntesis
de haber vivido el principio.
Y de no saber
(¿O no querer?)
escribir un f...
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Infranqueable
PoesíaPara ti que, aunque cambias de forma, siempre serás tú, mi pequeña y eterna musa.
