Saliendo del maltrato y la violencia verbal
En reiteradas oportunidades las personas violentas despiertan nuestros peores instintos: cuando entran en acción, nuestra paciencia llega a un límite, mientras nuestro pensamiento reiterativo apunta sin éxito a poder entender el porqué de su agresión, de su manipulación y de su confrontación permanente. Nos preguntamos sin cesar: «¿Por qué no podemos vivir en paz? ».
Siento decirte que el violento verbal sólo podrá cambiar su actitud si él mismo decide hacerlo, por lo cual es importante que tú, que ya te diste cuenta de que la situación está en el límite, puedas ser libre de esa violencia y de todo v8nculo interpersonal que te resta y no suma nada a tu vida.
Frente a los ataques verbales, las personas solemos reaccionar de varias maneras:
• Devolvemos el ataque.
• Damos una explicación a cada una de las manipulaciones
• Permanecemos inertes y hacemos de cuenta que nada está pasando y nada nos ofende.
• Dejamos en claro que vamos a defendemos de todos los dichos y acusaciones.
• Vamos directamente a la cuestión sin recordar ni sacar «viejos trapitos» al sol.
• Nos mantenemos firmes en nuestras convicciones, sin salimos de nuestro objetivo.
• Tomamos aire, llenamos los pulmones, contamos 1-2-3 y entonces respondemos.
• Contestamos pero sin llenarnos de la misma bronca e ironta que el agresor.
• Simplemente preguntamos:
–¿Deseas algo más?
–¿Lo que usted me está pidiendo es que le entregue este trabajo en 30 minutos?
–Ok, lo que usted me está queriendo decir es que no está este plan como usted lo esperaba, ¿me podr ía decir cuál es el formato que desea?
Los escritores Rick Kirschner y Rick Brinkman en su libro «Cómo tratar con gente a la que no puede soportar» sugieren este breve pero eficaz plan de acción:
1. Vigile su tono de voz.
2. Manifieste su intención positiva.
3. Interrumpa las interrupciones con tacto.
4. Cuente su verdad.
5. Esté dispuesto a escuchar.
Estando tú en control de las circunstancias, el violento deberá detener su artillería y poner fin al ataque. En esta instancia, sabrá que fue descubierto. Unirte a su agresión es errar en el blanco; lo peor que puedes hacer es devolver violencia contra violencia. El no encontrar un receptor que le retribuya con su misma moneda, el emisor quedará desequilibrado, y con esa actitud lo llevarás a pensar y a que pueda darse cuenta de que no entras en su juego, con lo cual estará obligado a encontrar otra forma de comunicarse contigo.
Todos necesitamos ser escuchados, atendidos, ser tenidos en cuenta, aún esa misma persona que pareciera que no necesita a nadie más que a sí mismo. En medio de la violencia y con una actitud sana e inteligente de parte tuya, el agresivo deberá decidir si prefiere seguir en la soledad emocional en la que la cual ha decidido recluirse, o si, de lo contrario, se abre para establecer diálogos.
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Gente tóxica.
RandomGente tóxica. Descalificador o chismoso, agresivo o falso, cualquiera de estos tipos se enmarcan en una raza mayor denominada «gente tóxica» y que el psicólogo Berbardo Stamateas describe con maestría en un libro que muchos deberían consultar. En nu...
