Palabras mortíferas
A partir del momento en que recibimos la ofensa o el maltrato, lo primero que se activa en nuestra mente es el preguntarnos y cuestionamos si algo de todo lo que se dijo es verdad o no, y cuánto hay de cierto y cuánto de error en las insinuaciones que se nos hacen. Cuando operamos bajo este modelo comenzamos a darle mis crédito a las palabras del descalificador y a su manipulación que a nuestra propia convicción y acción. Creamos de este modo diálogos internos, derrochamos fuerzas en batallas estériles, en responder a ecos difíciles de acallar, envenenando nuestra mente con falsas profecías y manipulaciones que no merecemos.
Cuando nuestra mente comienza a interpretar lo que los otros han querido decirnos, empezamos a sentirnos de acuerdo a lo que hemos interpretado.
Muchos de nosotros tomamos las palabras del descalificador como «palabra sagrada» , sin darnos cuenta de que nos estamos haciendo cargo de sus dichos que poco tienen que ver con nuestras reflexiones. Paulatinamente vamos incorporando lo que el descalificador dice y le otorgamos un valor devastador, que lucha en contra de todo aquello que nos hemos propuesto. Ten en cuenta que al hacer carne lo que nos han dicho podremos llegar a tomar las peores decisiones para nuestras vidas.
Y mientras nuestra estima pierde valor, no solamente nos apegamos a los falsos mandatos impuestos, sino que todo lo malo y negativo que hayamos pasado recobra fuerza y vuelve para seguir creciendo y lastimando nuestras emociones.
Dichos como:
• No sirves.
• No puedes.
• Ten cuidado.
• No llores.
• No seas tonto.
• No te muestres débil.
• ¡Qué incapaz!
• Eres culpable de lo que pasa.
• Eres molesto.
• E demasiado para ti.
• Eres rebelde.
• Cállate la boca.
• Haragán.
… terminan convirtiéndose en creencias que asumimos como tales y que no nos animamos a refutar.
La ley de la concentración establece que: «Cuanto más pienses sobre una cosa, más ésta se hace parte de tu realidad» , es decir que aquello que pienses acerca de ti mismo será aquello en lo que te convertirás.
«El verdadero modo de vengarse de un enemigo es no parecerse a él»
Marco Aurelio.
La posición de víctima no solo traerá angustia y frustración a tu vida, sino que también te transformará en la presa preferida del descalificador, y lo peor de todo es que si por un instante te animas a responder a su agresión, la culpa por responder y defenderte te producirá una angustia aún mayor.
Por todo esto, el primer paso es poner en orden tu mente y refutar todo lo que hasta hoy creíste cierto. Un pensamiento verdadero acarrea otro pensamiento cierto, y la suma de ellos sanará tu estima y cambiará el valor y el poder de tus decisiones. Para romper con la descalificación que alguna vez recibiste, lo primero que debes hacer es cambiar y ordenar tu propia atmósfera interior y decidir a qué personas vas a dejar entrar en tu círculo más íntimo y a cuáles no. Cuando defiendas tus creencias y tus valores, podrás afirmar tu estima, tu valoración y tus acciones. Entonces, poco a poco sentirás que estás capacitado para alcanzar todo lo que te propongas, y con una cuota de perseverancia, las mejores oportunidades estarán presentes delante tuyo.
«Si hay victoria en vencer al enemigo, la hay mayor cuando el hombre se vence a sí mismo»
José Francisco de San Martín.
En la NASA hay un cartel que dice: «Está comprobado que el abejorro, aerodinámicamente, no puede volar por su peso, tamaño y cuerpo, sólo que él no lo sabe».
En reiteradas ocasiones te dijeron que no eras capaz, que no servías: sin embargo, si tienes actitud de aprender y refutar lo que una vez aceptaste sin cuestionar, todo tu potencial será puesto en marcha y los mejores éxitos tendrán tu nombre.
ESTÁS LEYENDO
Gente tóxica.
AcakGente tóxica. Descalificador o chismoso, agresivo o falso, cualquiera de estos tipos se enmarcan en una raza mayor denominada «gente tóxica» y que el psicólogo Berbardo Stamateas describe con maestría en un libro que muchos deberían consultar. En nu...
