2

905 20 1
                                        

Al don, al don, al don pirulero, cada cual atiende su juego

Durante el día, sin darnos cuenta, muchos de nosotros accionamos diferentes manejos que hemos aprendido en nuestras casas y otros que hemos inventado y tienen nuestro nombre. Todos accionamos en diferentes momentos de nuestras vidas, distintos juegos neuróticos que varían de acuerdo al grado de neurosis que tengamos. Tú, ¿eres neurótico?

《Vengándose, uno se iguala a su enemigo; perdonando, se muestra superior a él》.
Francis Bacon, barón de Verulam

Muchas parejas viven jugando juegos muy particulares durante años sin estar dispuestas a cambiar la estructura de juego y de 《 vida》que vienen llevando a cabo. Cuanto más rígidos sean los participantes, menos querrán abandonar estas conductas; la rigidez de los participantes será la que nos dirá si su juego es exitoso
o no. Así es como la neurosis termina siendo un pasatiempo ejercido por veteranos que supieron encontrarle algún provecho. Analicemos las caractertsticas y los rasgos de estos juegos que son:

• Un poco inocentes.
• Rígidos.
• Repetitivos: siempre proporcionan los mismos resultados.
• Irresistibles al cambio.

¿Quién no ha escuchado alguna vez de boca de un conocido o un amigo palabras de este tipo frente a una posible separación": 《Si me dejas, me mato》 , 《 Si no me das lo que te pido me voy》 , 《Si me abandonas, te mato a ti y después me mato yo》 , 《Tú me tienes que dar lo que quiero》.

《Ningún hombre es lo bastante bueno para gobernar a otros sin su consentimiento》.
Abraham Lincoln

Y tal vez padeciste una neurosis mientras vivías con tus padres y los mensajes repetitivos que recibías eran: « yo dirijo tu vida» , « ¿A dónde vas?» , «¡Cuéntame qué hiciste!» , « Dame todos los detalles, ¿a qué hora llegaste?» , « ¿A qué hora te fuiste?» , « ¿Por qué tardaste tanto?» . En todos estos casos, el objetivo no era cuidar al otro, sino hacerse del dominio y el control. La persona que ejecuta este juego neurótico tiene no sólo la llave de la casa sino también de la vida del otro.

El neurótico invade, controla, aglutina, asfixia y se pegotea permanentemente al otro. El mensaje es: « Sin mí no vivís» .

« Traten a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes» .
Lucas 6:31

Quizá no te tocó vivenciar ninguno de los dos juegos anteriores, pero sí escuchaste o experimentaste en algún momento este tipo de reclamo: « yo quiero que me des…» (aparece el reclamo) y cuando la demanda fue satisfecha, la respuesta fue: « Sí, lo hiciste, pero no de manera espontánea, lo hiciste porque yo te lo pedí» . Es como cuando las mujeres se quejan de que sus maridos no les regalan flores, y traducen y entienden la ausencia de ellas como un olvido o como falta de amor y de consideración. Llega un día en que la mujer quiere recibir esas flores sí o sí y entonces le transmite a su pareja el reclamo. El « malvado» cónyuge acusa recibo de la queja, la toma y al otro día, cuando vuelve del trabajo, compra las flores reclamadas, pensando que eso calmará el enojo de su mujer; sin embargo, al recibirlas, si ella es neurótica ella dirá cosas como;

• Igual, tardaste mucho.
• Si yo no te lo hubiera dicho, nunca me las hubieras regalado.
• Ahora no vale, no es sincero.
• No son espontáneas estas flores.

Neurosis al fin, pero ¡alerta!, los hombres tenemos otras neurosis. Cuando obtenemos lo que tanto deseamos y anhelamos ya no lo queremos más, porque sentimos que ahora, el tenerlo, no nos soluciona nada. La neurosis nos lleva a vivir en una continua insatisfacción. Lo quiero pero no lo quiero; hoy quiero comer carne, pero mañana, si tengo carne para comer, la neurosis me hará decir que la carne tiene demasiado ácido úrico y que no es buena, entonces, el otro que está al lado nuestro y que no entiende qué es lo que estás reclamando, dirá: « ¿Qué te pasa? Hasta ayer reclamabas que nunca comías carne y hoy quieres pescado» . Y sí, ¡así es la conducta obsesiva de un neurótico!

Otro de los juegos que hacemos a menudo los neuróticos es poner a un tercero en medio del conflicto: «Habla tú por mi, porque a mí me lastimaron» , lo cual implica triangular con el otro, hacer que el otro asuma nuestra defensa para que nosotros podamos esconder la cabeza bajo tierra y no tomemos el control que requiere la situación.

También este tipo de juegos y declaraciones son comunes: « Tú tienes la culpa de todo» , « Mi marido no me hace feliz» , « Mi mujer no me sirve, no me reconoce» , « Mis hijos están en contra de todo lo que yo digo» , « Yo estoy bien así, que cambien ellos» . De este modo, los otros serán quienes siempre tienen la culpa de todo lo que les pasa. El neurótico tratará de convencer a los demás de que él no tiene la culpa de ser como es y de lo que pasa, por eso pedirá a los otros que lo acepten tal cual es, y si no es así, que cambien ellos.

« El mundo me hizo mal» , « Yo quiero cambiar pero los otros no me dejan» son frases típicas de quienes juegan a ser las permanentes víctimas; otras declaraciones que solemos escuchar de estas personas son: « Yo no tengo dinero, tú sí, entonces tú tienes que ayudarme, es tu función» . Y en vez de ser ellos mismos los generadores de soluciones de sus propios problemas, esperan que sean los demás quienes resuelvan sus conflictos.

Los neuróticos son personas que hoy están bien, y mañana están mal, que cambian de humor permanentemente, de manera tal que cuando tú te contagies de su mal humor, ellos se pondrán bien, estarán mejor y serán capaces de preguntarte:« ¿Por qué tienes esa cara?, ¿qué te pasa?» .

Otra forma de juego neurótico es el que juegan aquellos que todo el tiempo están peleando pero permanecen siempre juntos; son capaces de decirse las cosas más inverosímiles sin separarse. ¡Y que nadie se atreva hablar mal del otro, excepto ellos!

Ahora bien, en estos casos, ¿cómo evitar que te vuelvan loco contándote todo lo que le hizo el uno al otro?
¡Son los eternos buscadores de ayuda, que lloran y lloran pero no hacen nada! Se quejan, se lamentan, pero dejan todo igual. La realidad es que no quieren perder el beneficio de la queja y de la enfermedad. Cuando algo no nos da resultado, claramente tratamos de cambiarlo, pero mientras nos de el rádito que estamos esperando, vamos a seguir jugando el mismo juego una y otra vez. La persona neurótica vivirá esperando escuchar lo que quiere escuchar, de lo contrario dirá: « Tú eres malo, tú no me quieres» . De una forma u otra los neuróticos darán vuelta toda la información y la adaptarán a lo que ellos piensan, vivirán discutiendo pero nunca harán nada para salir de ese círculo de « beneficios» que les proporcionan la queja y frustración.

Todas estas actitudes y juegos neuróticos nos llevan a formularnos algunas preguntas: ¿qué es lo que hace que un individuo quiera ser el primero?, ¿por qué algunos usan sus roles o sus cargos o sus galones
(apellidos, años de antigüedad, dinero, etc.) para anhelar ejercer el poder y el control sobre los otros?
Sea cual fuere el juego, en todos y cada uno de ellos está escondida la necesidad de dominio y de poder sobre las circunstancias.

Muchos sujetos que no han podido realizar sus ideales vocacionales o afectivos, tratan por todos los medios de recapturar el sentimiento de potencia, de dominio perdido y de control a través de sus conductas neuróticas. El sentimiento de inferioridad es una de las causas centrales en la búsqueda del poder; y no hay nada más humillante (psicológicamente hablando) que el sentimiento de impotencia, porque afirma que el « yo» no es lo que debería ser; así, el querer « ser el número uno» o « estar por arriba de» es un pobre mecanismo con el cual se intenta tapar una profunda sensación de inferioridad. De ahí que no exista el llamado « complejo de superioridad» ya que representaría una débil compensación por la inferioridad sentida.

Bien dijo F. Perls:

• El loco dice: « Yo soy Benjamín Franklin» .
• El neurótico dice: « Me gustaría ser como Benjamín Franklin» .
• El normal dice: « Yo soy yo, y tú eres tú» .

Por todo esto, si pasas muchas horas de tu vida con gente así, ponle límites. No hagas lo que les corresponda hacer a ellos. Estos sujetos deben aprender a ser responsables de sus propios actos.

La persona neurótica necesitará crecer en cada área de su vida, y para ello requiere pautas que delimiten su accionar y reglas que lo ayuden a descubrir y a entender que ella tiene la capacidad dentro de sí mismo para dirigir y controlar su propia vida.

Gente tóxica.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora