Segundo error; Adiós.

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STEVEN

Todo lo que parecía conocer alguna vez, ya no existía.

Al parecer se había esfumado sin dejar algún índice de rastro, se había ido sin vuelta atrás...

Cuando la vi por primera vez luego de mucho tiempo algo dentro de mí se alarmó, las ganas que sentía de correr hacia ella y etrecharla entre mis brazos, sobrepasaban todos los niveles alguna vez vividos.

No todo fue rosa, yo sabía que ella no sentía lo mismo y que era completamente imposible e injusto que lo hiciera, yo mismo me había encargo de volverlo así. 

Pero aceptar eso no era nada fácil para mí. Cada vez que me observaba lo hacía con una mirda cargada de rencor, y en mí, eso ardía, ardía cómo si hubiera miles de incendios que nunca pudieran apagarse por completos.

Ahora que la veía dormir con tranquilidad pude recordar cuando el doctor que la había revisado horas atrás detectó que era normal en su estado el desmayo ya que habia sido debido al estrés que estaba cargando hace días.

Su estado avecinaba miles de problemas para ellos dos o tal vez no, tal vez sólo vendrían soluciones. 

Cerré los ojos cayendo en esta realidad que golpeaba mi pecho una vez y muchas más. Con un agudo dolor pude sentir varias lágrimas en mi rostro y ahí fue la primera vez que luego de su ausencia me permití quebrantar. Lloré como nunca antes lo habia hecho, llore tratando de alejar aquella carga tan pesada de mis hombros, lloré por ser tan estúpido en dejarla ir, en dejar que Joshua se adueñara de su corazón y de su cabeza contándole y versiónando todo a su favor. 

Pero debía aceptarlo de una maldita vez y ahora que ella estaba frente a mí, y con esa noticia que iba a cambiarla para toda la vida, pude comprender varias cosas y con una sensación de qué una vez más estaba haciendo las cosas mal, me senté a su lado y toque su delicado rostro.

—No pediré tu perdón, no me lo merezco pero pediré y rogare qué seas feliz, pasé lo qué pasé y aunque eso ya no esté en mis manos, quiero que lo seas.

—Creí que no eras importante en mi vida, y eso fue lo que me llevó hacer lo que hice; puse mis intereses antes que a ti, y mírame ahora, estoy por terminar de caer en un pozo sin fondo por mi estupidez. 

Cerré los ojos un momento y continúe

—Sé muy bien que ya no hay vuelta atrás,  qué el dolor que te cause acabó con gran parte de tu esencia, que tu alma se rompió al igual que tu corazón, y ahora es cuando mejor que nadie puedo comprenderte casi del todo, porque yo rompí tu corazón para luego romper el mío. Y en verdad lo lamento, lo lamentare siempre con el todo resto de alma que me quedé. Lamento haberte hecho sufrír tanto, Caroline.

Besé su frente y me juré que está vez sería la última en la qué nos veríamos. 

Nuestro camino no era nuestro, y yo me encargue de volverlo así.

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Doceavo capítulo.

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Caroline #2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora