Bueno...comenzar esta parte no es fácil y sé que me voy a arrepentir luego. Y prometo tener una explicación.
¡NO ME TIREN LAS OREJAS!
Sé que está mal, y por razones de mi pasado de los que no quiero mencionar, voy a decir en mi defensa que ellos (por el sexo masculino me refiero) me acostumbraron a esto.
Lo miré más de tres veces a él, sentada en la misma cama sin poder tener coraje de despertarlo y agradecerle por haberme dejado pasar la noche aquí...con él.
Lo miré por última vez, antes de tomar mis botas y salir del cuarto apenas iluminado por la luz del amanecer. Camine a paso lento y sin hacer ruido hasta el comedor, y allí estaba mi valioso tesoro.
¡Espera! ¿En qué momento vino John? Miré mi pequeño bolso de mano sobre la mesa con la correa desordenada.
Lo tomé y miré adentro, estaba todo tal como lo recordaba.
No sabía qué hacer, si dejar una nota o que mierdas...sentí panic attack, por lo que hice la retirada sin más.
A paso lento me retiré, y abrí la puerta de mi casa muy despacio...no quería que se enterara que lo acababa de dejar como la buena cobarde que soy. Una vez dentro de mi morada pude soltar todo el aire que estaba conteniendo.
—Tengo que dejar de hacer esto. – me dije a mi misma antes de ir por mi pijama y acurrucarme nuevamente en mi cama. Con el recuerdo de un calor acoplándose al mío y un abrazo que tenía sabor a protección.
Exactamente trascurrieron dos semanas y unos tres días.
Como buena cobarde que soy, he evitado cruzarlo. Muchos días esperé que saliera él antes que yo lo hiciera, y hubo días que me quedé en lo de Lauren o Kate, con la excusa de no sentirme tan sola, simplemente para no volver al vecindario y cruzarlo.
Me ha pasado por la cabeza que soy una estúpida, pero entiendan...no sé cómo diablos mirarlo de nuevo.
— ¿Llamando a tierra a Annie? – giré a mirar a mi amiga. Estoy segura que algo me decía...pero perdí el hilo de la charla hace rato.
— ¿Qué decías? – la mirada acusadora de Lauren es bastante intimidante, y en ese momento la estaba utilizando conmigo.
—Para variar decía que estas muy distraída...desde que entraste esta mañana para ser especifica. ¿Estas segura que está todo bien? – asentí y abrí el archivo Word de la computadora con los datos del stock. - ¿Paso algo con Stephen?
— ¿Qué?
— ¿Te hizo algo?
—Lauren tranquila, no me hizo nada. Sólo estoy cansada y...tengo que retirar unos estudios. – su mirada de No me creo ni J lo que estás diciendo me estaba acuchillando. - ¿Crees que es divertido ir por un papel que diga si tienes HIV o no? – su mirada cambió.
—Te acompaño. – le negué.
—Necesito hacerlo sola. – asintió y comenzamos con la tarea que tenía pendiente desde que había llegado.
¿Para qué mentir? Estaba cagada de miedo (literalmente hablando)
Me encontraba mirando la puerta de la sala de laboratorio, esperando que me llamaran para entregarme mis resultados de los análisis.
¿Tenía que ser tan irresponsable? ¿Por qué no había pensado antes? Siempre esta primero la protección, pero NO, yo la tenía que cagar con algo...ruego a todos los dioses que salga negativo y por supuesto que porotita tampoco tenga nada.
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Sin Contrato
Teen FictionLa vida nunca deja de sorprender a ningún ser humano. Ni Annie, ni a Stephen se aplican las excepciones. Historias salen a luz, retos y desafíos siempre serán parte del camino. y el amor, nunca debe faltar, si no nada tendría sentido.