❥ III - CAPÍTULO 13

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Parte III: ¿Quiénes pudimos ser?


"Cuando estés en la oscuridad y te cueste encontrar la luz. Cuando intentes encontrar el camino, pero no encuentras el momento. Vendré por ti, sabes que te salvaré"





—¡Hey! ¿Qué fue eso? —se quejó Chris ante el fuerte golpe que le dio Erick en la cabeza.

—¿Cómo te atreviste a ver desnudo a Joel?

—Oh, ya te lo contó —rio con burla antes de encogerse de hombros —. Sólo hice mi trabajo, el idiota tenía que bañarse.

—Pero lo obligaste.

—Como dije, es parte del trabajo.

—Pero... —se calló, qué iba a discutir, no tenía argumentos —. Olvídalo.

—Entonces... ¿Ya eres novio de Joel?

—¿Qué?

—Es muy tonto no darse cuenta que los dos se gustan.

—¡Tú qué sabes! Apenas nos ves.

Christopher rio abrazando a su amigo por los hombros —Sé lo suficiente, desde que llegaste Joel está feliz y se sonroja cada vez que te ve. Mientras tú eres feliz cuando te toca verlo —explicó. Erick prefirió guardar silencio, puesto que cada cosa dicha era verdad.

Sin embargo, algo en las palabras de su amigo le hizo mantener su cabeza ocupada la mayor parte del día.

Novio de Joel.

4:30 pm, otra sesión. Erick caminaba por los pasillos del hospital pensando si debía cambiar su manera de tratar a Joel; quizá comenzar a tratarlo con más cariño, se han besado más de dos veces y cada vez que tienen la oportunidad se toman de las manos. Algo muy lindo, según ellos.

Iba entrando a la habitación cuando vio al mayor con la cabeza agacha, él se acercó lentamente notando lágrimas correr por sus mejillas. Joel no dijo nada, sólo fingió una sonrisa.

Erick sabía que el cáncer estaba avanzando demasiado rápido, las quimioterapias no estaban ayudando. Joel cada vez estaba peor, y él solo acudía a lo prohibido.

Cada vez que Joel comenzaba con los ataques de ansiedad junto a infinitos dolores en el pecho, el otro joven inyectaba aquella droga.

Y ese día no fue la excepción.

Agarró el brazo de Joel y lo inyecto viendo como poco a poco sus ojos se iban cerrando, por fin descansaría del dolor —al menos por unas horas— Erick se quedó cuidándolo hasta que tuvo que partir y continuar con su trabajo.

No volvieron a verse hasta la medianoche; Erick entró en silencio encontrando de inmediato a Joel sonriendo.

—Veo que estás muy bien —sonrió, amaba verlo tan vivo.

—Lo estoy —respondió manteniendo la sonrisa en su rostro, Erick arrastró una silla y se sentó junto a él en silencio —. ¿Cómo estás? Te ves un poco cansado.

—Solo un poco... Tengo un nuevo paciente.

—Oh... —hizo una mueca jugando con las mangas de su suéter —, ¿Y tú, lo tratas igual que a mí?

El menor rio levemente —No. Para mí él es simplemente un paciente.

—Oh, eso es genial.

—Sí...

—Cuando te conocí por primera vez pensé que eras un idiota sin sentimientos. Que solo estabas aquí por cumplir y no por querer —soltó Joel de repente.

—Bueno, gracias —murmuró.

—¿Pero, sabes? Eres dulce, amable, protector... Y, guapo.

Erick evito dar un salto, si esa noche no estuviera tan nervioso pensaría que Joel coqueteaba con él.

—Son muchas cualidades —rio, Joel permaneció en silencio —. ¿No quieres saber lo que pienso de ti?

—No es como si yo fuera importante —se encogió de hombros.

—Bueno —sonrió —. Me gusta que no hables mucho, quiero decir, es agradable y cómodo. Eres hermoso sin tener que esforzarte, y eres la persona más maravillosa que conozco.

Sus ojos se abrieron y Erick sintió satisfacción de ver como el otro se sonrojaba.

—Son muchas cosas.

—Lo sé, y tienes muchísimas más —dijo con sinceridad. Relamió sus labios y con sus manos temblorosas tomó las de Joel y finalmente soltó lo que llevó pensando todo el día —. ¡Esto es tan loco! Nunca me vi haciendo esto, pero, te quiero mucho Joel, y, y, el cariño que te tengo no va hacia amigos —cerró sus ojos y suspiró encontró la mirada de Joel y tomó más confianza —. Me gustas mucho y quisiera que fueras mi novio.

Y sin esperar, se inclinó y capturo sus labios deseando ser correspondido. Porque nuevamente, la vida no facilita las cosas, tú tienes que atreverte, la vida se trata de situaciones impredecibles, acciones impulsoras y saltos inesperados.

Joel correspondió su beso tan dulcemente como el otro, sin embargo, fue el primero en separarse y mirar al chico frente a él.

—Nunca he amado, nunca he querido —susurró —. No soy experto en estas cosas, pero estoy seguro que lo siento por ti es más que una amistad.

Entonces volvió a besarlo simplemente por un segundo; Erick agarró sus mejillas y sonrió —¿Entonces, somos novios?

—Sí, doctor de cuarta, somos novios.

Ambos sabían que no sería fácil, que hay tantas cosas contra ellos entre el tiempo y la vida; pero, serían fuertes, afrontarían cada cosa como venían haciéndolo hace mucho.

Esa noche dos chicos no paraban de sonreír, aunque tuvieron que separarse. Joel observó por la ventana a Erick subir a su auto.

Su sonrisa en ningún momento se borró —Dices que me quieres, y yo puedo regalarte el último soplo de mi corazón.     




muerto || joerickDonde viven las historias. Descúbrelo ahora