Sonriendo hasta el final.

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«Sonríe y no dejes de hacerlo hasta el último segundo.» me decía mentalmente. Seguía incapaz de mirar a nadie, embozando sonrisas al vació.

La voz de Gavril nunca me había parecido tan irritante como en ese momento.

–Así que, príncipe Maxon, ¿ya ha elegido a su futura esposa entre estas dos encantadoras damas? –preguntó, Gavril, elevando las comisuras de sus labios.

–Ciertamente, lo he hecho. –respondió Maxon, sonriendo abiertamente.

–Y, bueno, ¿nos dará ya el nombre de la señorita?

–Bueno, después de pasar meses con estás señoritas-apunto hacia nosotras y sonrió. –Creo, he tomado la decisión correcta. Así que elijo a Kriss, como mi futura esposa.

Y sí, lo hice, no deje de sonreír. Ni siquiera al escuchar esas palabras. «Elijo a Kriss.» había dicho sonriendo. El mundo estalló en aplausos, felicite a ambos, sonreí y la emisión terminó. A diferencia de lo que pensaba no lloré. Al día siguiente Anne, Mary y Lucy estaban empacando mis cosas de las cuales solo decidí conservar las cartas de Maxon, la pulsera que me obsequio y las pertenecías que traje al entrar en la selección. Podía ver en sus caras tristeza, pero más en Lucy que se contenía por no llorar. Mi madre vino con May al palacio y me despedí de todos, incluso del Rey y pude ver su cara de satisfacción. Al despedirme de la reina pude sentir una punzada de celos por no poder ser la hija que ella quería.

Esperaba despedirme de Maxon o incluso de Aspen. No lo hice.

Nunca creí que al salir del Palacio me recibirían muchas personas gritando mi nombre y personas televisando mi salida del palacio, chicos con cámaras. Me hizo recordar a Maxon con una cámara en su mano. Tristeza, sí, la palabra correcta para describir lo que sentía en ese momento.

-América ¿estás bien?-no me había dado cuenta que mamá sostenía mi brazo un poco preocupada.

-Sí, mamá, estoy bien- fingí una sonrisa.- Es sólo que extrañare el Palacio «y a Maxon» dije para mis adentros.

Al subirme al avión sentí un vacío inmenso, ya no volvería al palacio, no regresaría a la boda de Maxon para ver como Kriss se volvía en la esposa de Maxon. No podría ver su boda y pensar que aquella persona que estaba con él hasta el fin de sus días podría haber sido yo. No volvería al palacio jamás, no volvería a ver a Maxon, nunca aunque muriera de tristeza.

No lo volvería a ver jamás.

El viaje en avión fue más corto de lo que hubiera querido. No quería estar en el palacio, pero tampoco quería estar en casa. No estaba lo suficiente preparada mentalmente para sopesar las reacciones de todos en casa, y alrededor de ella.

Esperaba que por lo menos la atención no fuera mucha. No fue así. Al bajar del avión cámaras y flashes inundaron mi vista, mucha gente esperaba mi llegada, al igual que al salir del palacio.

Además de mi familia solo pude encontrar tres rostros familiares, la madre de Aspen y sus hermanas. Al verlas no sólo recordé a Aspen, sino también al amigo que deje en el palacio y al cual no volvería a ver. 

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