Entre risas, lágrimas y recuerdos.

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El siguiente mes pasó más rápido de lo que puedo imaginar. Mi vida era llevada por la misma rutina todos los días.

La noticia de que daría clases de música se corrió muy rápido, tan rápido que en la primera semana de haber anunciado eso ya tenía más de 100 alumnos que esperaban que yo les enseñara y para ser verdad yo pensaba que era más para para conocerme que para aprender un poco de música.

Como eran tantas las personas que querían estudiar música conmigo, sólo pude seleccionar a 100 de las cuales quise que fueran cincos, pues ellos se dedicarían toda su vida al arte. Aunque tengo que decir que muchas personas me ofrecían cantidades de dinero muy grandes con tal de que los aceptara. Para que el grupo no fuera tan extenso, tuve que organizar 5 grupos a los cuales les dedicaba la mayor parte de mi día.

Con el tiempo Jackson Campbell se volvió muy importante en mi vida, realmente no esperaba volver a verlo, a pesar de lo que paso en la boda de Ashley, pero, ¡vamos!, el chico era insistente. Al siguiente día de la boda llegó a mi casa, no sé cómo consiguió mi dirección, pero lo hizo.

Después de ese día, nos veíamos muy seguido y si no, nos marcábamos por teléfono a diario. A pesar de conocerlo por poco tiempo me ayudó muchísimo. Él era el que hacía que mis días no fueran tan aburridos, con constantes bromas y alegrías,  y el que me consolaba cuando me encontraba mal. A May le cae súper bien, pero no sólo a ella sino a toda la familia.

Un mes lleno de risas, lágrimas, alegrías, recuerdos, lleno de todo y Jackson siempre estuvo para mí; aun no sabía que era lo que sentía por él, pero no había duda que día con día ese sentimiento crecía más y más.

Hoy era un día cualquiera. Yo volvía de dar clases y como todos los días de mi vida, desde que salí de la Selección, muchas personas me pedían mi autógrafo los cuales los ponía en todo tipo de objetos, hojas, servilletas, ropa, periódicos y sí, revistas en las cuales había estado apareciendo muy frecuentemente, en algunas de ellas era la portada y las fotos que usaban a veces no sabía ni en qué momento me las habían tomado.

Llegué a mi casa, pensando en que sería un día como cualquiera. Pero, para mí sorpresa, no fue así. En el saofá estaba Jackson, May y su hermanita Coraline.

– ¡JACKSON! ¡Qué sorpresa! –grité mientras me tiraba a sus brazos, los cuales estaban extendidos hacia mí.

– ¿Cómo has estado, princesa?-me pregunto y aunque no estuviera viéndolo sabía que él estaba sonriendo,  lo cual me hizo sonreír como no había sonreído en un buen tiempo.

–Ahora ya estoy bien-le respondí sinceramente mientras salía de sus brazos y me dirigía a Coraline.

-¿Cómo has estado, hermosa?-le pregunté mientras le daba un beso de saludo a May.

–Bien, Ames–la forma en que dijo mi nombre me hizo sonreír, pues había copiado la forma en la que May suele decirme.

–Qué bueno–sonreí mientras May y Coraline se dirigían al patio a jugar. –¿Y qué hacen aquí?-pregunte volviéndome hacia Jackson, porque en cierto modo estaba confundida, pues Jackson debía estar trabajando para una nueva revista de modelo. –No me malinterpretes, pero deberías estar trabajando, ¿no?, para la nueva revista.

–Me dieron dos días libres, princesa y creí que pasarlo contigo sería lo mejor que podría hacer–me contesto con esa sonrisa tan suya que siempre me daba.

–Y entonces... ¿qué es lo que haremos? –le pregunté  sonriente. –Por cierto, ¿en dónde está Mamá y Gerard?

–Tendremos una pijamada y mañana saldremos al parque,  tu madre salió con Gerard. Le conté que es lo que quería hacer y como May y Coraline son tan buenas amigas pues decidió que se quedara con nosotros. Y, por cierto, me dijo que esta noche la pasara en la casa de Kenna–explicó.

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