Viejos amigos.

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Me encontraba en mi banca, ya empezaba a decirle así a la banca del jardin del palacio. Me cubría la cara con ambas manos, tratando de procesar lo que había sucedido hace unos instantes.
La actitud de Maxon había hecho que un debate en mi cabeza comenzara con millones de preguntas.
¿Porqué había reaccionado así?, ¿habían sido celos acaso?, ¿porqué parecía que odiaba a Jackson? Y la más importante ¿acaso seguía sintiendo algo por mi? O más bien ¿alguna vez llego a sentir algo por mi?
-América-susurró Jackson a mi lado, tocando mi hombro. -Sé que en este momento no quieres hablar con nadie, pero quiero que me mires a los ojos.
Nunca había escuchado que Jackson me hablará con tanta seguridad, eso fue lo que me hizo voltear a verlo. Cuando levanté la mirada me di cuenta que lágrimas corrían por mi rostro, un momento después Jackson las limpió.
-¿Por qué lloras?-me preguntó con dulzura en su voz, acariciando mi cabello.
-Es que- negué con la cabeza,-no puedo-susurr.
-¿Sabes algo? No importa, no te forzaré a que me digas lo que sucede.-Ven-me tomó de la mano.
-¿A dónde vamos?-pregunté un tanto desconcertada.
-Shh-susurró en mi oído.-no hagas preguntas y solo sígueme.
Cuando regresamos al palacio, al lado de cada puerta, se encontraba un guardia, el guardia que se encontraba del lado derecho, capto mi atención y poco a poco conforme nos íbamos acercando más al palacio la silueta fue tomando forma y de pronto me encontré con esos ojos inconfundibles con los cuales compartía tantos secretos.
Su mirada me decía todas esas palabras y emociones que no me podía decir, era extraño que Aspen me mirara con enojo y tristeza a la vez; entonces recordé que tal vez Aspen era más cercano a Maxon de lo que pudiera volver a ser de mi.

Mi cuerpo se tensó ante aquella incomoda mirada que compartía con Aspen, Jackson puso su mano en mi cintura y me acerco a el, quizá y después de todos estos meses junto a Jackson, me hicieron darme cuenta que los dos podríamos comprender nuestras miradas y emociones con tan solo vernos.
Pude escuchar como Aspen gruñía a Jackson mientras pasábamos a su lado, Jackson giraba en algunos pasillos y podría jurar que Jackson me llevaba a la sala de chicas, tiempo después me di cuenta que tenía razón.
-¿Se puede saber porque nos encontramos aquí?-pregunte confundida.
-Tengo una sorpresa para ti-sonrío de vuelta y su sonrisa era tan amplia que podría jurar que Jackson tendría una sorpresa muy grande.
Algo en su actitud despreocupada y feliz me hizo sentirme tranquila y contenta aunque estuviera en el palacio con el chico que había roto mi corazón.
-¿Qué es?-pregunté esta vez con una chispa de esperanza en mi voz.
-Entra-me dio un ligero empujón hacia la puerta y yo la abrí.
Todo pudo pasar por mi cabeza menos lo que se encontraba frente a mi, más bien quien se encontraba en frente de mi.
-¡MARLEE!-mi voz salió en un grito nada propio de una dama y me lancé a abrazarla con lágrimas de felicidad corriendo por mi ojos.

No volví a ver a Jackson después de que cerró la puerta de la sala de chicas y, en cierto modo, me alegró, sé que era cruel pensar en eso, pero en ese instante no quería pensar en nada.
Tener a Marlee de nuevo en mi vida me alegraba demasiado, ella era una de las únicas razones por la cual me gustaría seguir en el palacio.
Las horas se fueron volando platicando con Marlee, me entere un poco de lo que había pasado en su vida amorosa y personal, ella no me preguntó nada.

Cuando menos me di cuenta, ya era tiempo que la cena y pensé que sería bueno presentarme ya que no había estado ni en el desayuno ni la comida por estar conversando con Marlee aunque para ser sincera no tenía hambre.
Estaba parada frente al comedor vistiendo un hermoso vestido azul ajustado en la parte de arriba con pedrería y en la parte de abajo holgado que llegaba hasta el suelo.
Me sentía hermosa y segura.
Algo que también extrañaba del palacio eran los hermosos vestidos que las mucamas confeccionaban para mi.

Lo que sentía cuando estaba afuera del comedor se perdió, la cena fue deliciosa, pero la mirada de Kriss era tan amenazante que me sentía un poco incomoda. Maxon no se presentó a la cena y aunque Celeste trataba de hacerme la platica no dejaba de pensar que era lo que sucedía con Kriss.
Kriss tenía a Maxon, se iba a casar con él, se convertiría en reina y aún así, no entendía porque me miraba de esa manera. Algunas preguntas comenzaron a aparecer en mi mente pero las alejé lo más rápido posible y, en cuanto pudé, me retiré del comedor para ir a mi habitación y descansar de ese día tan agotador y confuso.

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Lo sé, otro mes, lo siento. Trabajos finales y eso, pero ya hay vacaciones.
Les dejámos este capítulo, no esta muy bien corregido, pero ya quería subirlo.
Besos, voten y comenten, aunque no lo merezcamos. Pásens por "Popular Boy Project" ♥♡

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