Creo que por inercia, y un poco de vergüenza, lo mejor hubiera sido moverme de ahí y así evitar una incómoda plática. Pero, claramente, no lo hice.
Para mi desgracia, me di cuenta demasiado tarde. El chico estaba a unos pasos de mí, era imposible huir.
Realmente era guapo. Alto, castaño, fornido y con unos impresionantes ojos azules, dueño de una hermosa sonrisa.
–América Singer, ¿cierto? –preguntó, al llegar a mi lado.
–Eso me han dicho–respondí asintiendo. –Y, por cierto, gracias.
– ¿Por qué? –me miro desconcertado.
–Desde hace unos meses soy “Lady América” para todo el mundo–conteste resoplando. –Bueno, y para todo esto, ¿tú eres…?
–Todo el mundo lo sabe–respondió arrogante y con una sonrisa en el rostro.
–Pues, disculparas, niño lindo, pero yo no soy todo el mundo y no te conozco–casi gruñí, molesta repentinamente.
– ¿En serio, niño lindo? –preguntó entre incrédulo y divertido. –Bien, en vista de que no eres “todo el mundo” me presento. Soy Jackson y, bueno, tu puedes decirme Jackson–concluyó con sarcasmo, que no intento ocultar.
–Pues, mucho…. ¿gusto?, creo–siseé, aunque, a decir verdad, era mentira.
Realmente me había molestado la forma en que se dirigió hacia mí. No esperaba un altar, pero no era necesario ser tan grosero y arrogante; al menos no había mencionado el hecho de que lo estaba mirando.
–Woa, eso no sonó muy convincente–respondió fingiendo estar herido.
– ¿Desde cuándo conocer a un patán debería ser un gusto? –conteste con una sonrisa fingida, ya fastidiada.
–Bueno, venga, vale. Me he comportado como un idiota, lo siento–dijo, ofreciendo su mano en señal de paz.
–Tú lo has dicho–respondí derrotada, ofreciéndole la mano, aceptando su señal de paz.
–Así que, América, ¿bailarías conmigo? –me preguntó de lo más natural, olvidando el hecho de que le dije patán.
–Pero aún no te conozco–conteste a la defensiva, aunque, verdaderamente, no quería bailar con nadie que no fuera Maxon. «Ya no pienses en él» me regañe mentalmente. –Además–proseguí–, no sé bailar.
–Vamos, América, estuviste en la Selección, no puedes decirme que no puedes bailar. A parte, solías ser una cinco. Si no quieres bailar conmigo sólo dímelo, ¿de acuerdo? –respondió viéndome a los ojos, y podía ver la sinceridad de sus palabras.
–De acuerdo, está bien, vamos a bailar–dije ofreciéndole mi mano, más a fuerza que de ganas.
–Perfecto–susurró, aceptando la mano que le ofrecía.
Y así fue. Jackson me llevo a la pista de baile y pude sentir más de una mirada hacia nosotros, es más, todos en la fiesta nos miraban algunos con sorpresa, otras con envidia y, especialmente, Ashley me miraba con una gran sonrisa.
Para ser sincera, Jackson bailaba increíble y por un momento, por tan sólo un momento, fui feliz. No recordé nada y me deje llevar por el momento y la música.
Después de bailar lo que parece mucho rato Jackson y yo fuimos por una bebida.
Durante el tiempo que bailamos pude conocer un poco más de Jackson, era un chico muy agradable, a pesar de que al principio de pinta de un patán. Tiene una hermana de la edad de May, es modelo, por eso esperaba que lo conociera y me “perdono” después de aclararle que no me interesan mucho ese tipo de cosas, le gusta mucho la música y el arte.
Y, ahora, era mi turno de contarle más de mí. ¿Si le dijera que estuve encerrada durante un mes, en un estado casi catatónico, tendría la oportunidad de sonar interesante? Claro que no.
–Así que ahora que eres una dos, ¿qué harás? –preguntó realmente interesado.
–En realidad soy una tres–le dije después de beber un sorbo y él me miraba confundido. –Decidí llevarme a mi familia y como no podíamos vivir todos en una casa y yo no estaba realmente interesada en ser una dos, decidí pedir dos casas y ser una tres–expliqué mientras él me miraba claramente sorprendido e interesado.
–Oh, un gesto muy hermoso de tu parte–me miro sonriendo. –Bueno, de todas formas, ¿a qué te dedicaras? –volvió a preguntar.
–Dar clases de música y canto, ese es mi plan–respondí convencida, no más encierros en casa ni mucho menos dedicaré toda mi vida a pensar en Maxon y la Selección.
–Uy, pobre de los niños que serán tus alumnos, será una maestra muy enojona–dijo sonriendo con cariño.
–Hey…. –dije golpeando su brazo de manera amistosa. –Sólo si me encuentro con alumnos tan patanes como tú, niño lindo.
–Oye, eso no es gracioso–susurro intentando sonar molesto.
–Es gracioso, no puedes negarlo, niño lindo–lo moleste una vez más.
–Pues usted dirá, Lady América–contesto riendo.
–Touche–exclame. –Eso fue un golpe bajo.
–“Si no puedes contra el enemigo, úntele” –me dijo.
–Tendré eso más en cuenta–reí. –Buscaré como atacarte para la próxima.
–Eso significa que planeas volver a verme, ¿eh? –susurro en todo arrogante.
–Oh, no, en lo absoluto. Si te vuelvo a ver es porque seguro hice algo muy malo y tendré que pagarlo en vida–respondí fingiendo dramatismo.
–Lo mismo digo, querida….
Y en ese instante todo mi buen humor se esfumo. Querida. No, yo nunca fui su querida, no lo fui. Lo que más me dolía es que quizá si fui solo una más, quizá ya ni siquiera le importara….quizá, quizá, había muchos, pero ya era demasiado tarde para eso, tenía que seguir adelante.
–Princesa, ¿estás bien? –Jackson me veía horrorizado, debía tener una pinta horrible.
–No…eh, sí, es decir sí estoy bien. Sólo no vuelvas a llamarme así–suplique.
– ¿Cómo, princesa? –pregunto desconcertado.
–No, «querida»–balbuceé, ni siquiera me importo que me llamará princesa.
–Claro, no hay problema–dijo tocando mi hombro y dándole un apretón. – ¿Quieres salir a caminar un rato? –propuso aún preocupado.
–Por supuesto–dije sonriendo y agradecida de que no me hubiera hecho ninguna pregunta.
Diez minutos después estábamos tomando aire, ninguno había dicho ninguna palabra, cosa que agradecía. Había un jardín enorme, con un pasto hermoso, y una que otra flor, abría corrido disfrutándolo de no ser por los benditos tacones.
–Le querías, ¿verdad? –preguntó de repente, Jackson, mirando a la luna.
Su pregunta me tomo tan desprevenida que casi caigo, afortunadamente Jackson estaba cerca de mí y me agarró entre sus brazos.
– ¿A quién? –pregunté, haciéndome la tonta, mientras me incorporaba.
–Tú sabes de quién hablo, América. Lo querías, lo quieres, ¿verdad? –presiono.
–No, no sólo lo quería, lo amaba, Jackson.
–Lo lamento.
–Claro, no te preocupes, tengo que superarlo–respondí con un nudo en la garganta, luchando contra las lágrimas que amenazaban con salir.
– ¿Puedo…puedo darte un abrazo? –preguntó en un susurro.
Sólo puede asentir.
Quizá era muy pronto, pero no importaba, confiaba en Jackson. En sus brazos me sentía segura. Y, nuevamente, me permití llorar pensando otra vez en él.
–Todo estará bien, pequeña, lo prometo. –dijo tranquilizadoramente, apretándome contra si aún más.
«Todo estará bien» había dicho y, por primera vez, supe que así sería.
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Holaaa c: Lo prometido es deuda(?)
Yo sé que amaron a Jackson, nuestro "chico misterioso".
¿O, acaso, alguien lo odia? xD Espero les haya gustado el capítulo :3
Espero sus comentarios. No se me desesperen guaporas, Maxon viene en camino, pero recuerden que ya es casi casado...o no(?) El siguiente capítulo es más bien como un outtake contado por Maxon :O ¡Saludos! Les quería dejan esta foto, pero no pude, les dejo el enlace (https://38.media.tumblr.com/2640b3270b2a241b3fc83c2ff1832369/tumblr_n7ytlgAkq91sa4uzqo1_500.jpg)
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La Elección.
Fanfiction«Sonríe y no dejes de hacerlo hasta el último segundo.» me decía mentalmente. Y así lo hice. Porque ningún ataque impidió que Maxon hiciera su elección. Pero no sólo el príncipe puede hacerla.
