Burbuja personal.

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Pasamos 24 horas,
necesito más horas contigo.
Te pasaste el fin de semana vengándote.
Pasamos las madrugadas
arreglando las cosas entre nosotros.

–Girls like you, Maroon 5.

POV. América

Desperté muy temprano a la mañana siguiente, en mente pasaban los miles de escenarios que me imaginaba en el momento en Maxon anuncio el regreso de las seleccionadas al palacio. Nunca estuve segura a lo que me enfrentaría, trataba de que las cosas fueran un poco menos dolorosas para mí, tenía muchas dudas, pero sobre todo trataba de que mis sentimientos no me hicieran una mala jugada. Y, para mi suerte y sin pensarlo, aquí estaba de nuevo, con una sonrisa boba en la cara, sabiendo que Maxon aún me quería y no había dejado de hacerlo.

Había muchas cosas por resolver, empezando por Kriss. Ahora entendía el porqué de sus mirabas lascivas en el comedor, sé no era justo para ella, pero menos justo sería que se casara con Maxon, sabiendo que no la quiere de esa forma. Quería ser egoísta, pero no podía, me preocupaba el dañar a Kriss, no era una mala persona y hubiera preferido no hacerle esto a ella, pero en el corazón no se manda.

Tres pequeños golpes interrumpieron mis pensamientos.

–Adelante–logré decir aún distraída.

–Lady América,–dijo uno de las doncellas, hice una mueca–el joven Maxon solicita su presencia de manera urgente en su despacho–termino diciendo, antes de cerrar la puerta y marcharse.

Sonreí para mis adentros, estaba emocionada y a la vez asustada de la situación, no sabría qué debería esperar. Por supuesto, sabía que Maxon y yo estaríamos juntos, pero aun así me preocupaba la situación con Kriss y con Jackson.

«Jackson, espero que no me odie» pensé tristemente, él era una pieza importante en mi vida, estaba consiente que haber permitido que me besara estaba mal, no quería jugar con sus sentimientos, espero pudiera entenderme, él sabía que nunca deje de querer a Maxon. Y, aunque fuera egoísta, no lo quería fuera de mi vida, lo necesito en mi vida, siempre estuvo para mí cuando lo necesite después de la Selección y no me apetecía perderlo, menos por mi culpa.

Caminé, perdida en mis pensamientos, hasta llegar a la oficina de Maxon. Toqué la puerta.

–Adelante–dijo Maxon al otro lado con voz suave, sonreí. Había extrañado su voz.

–Hola, querido–bromé.

Querida, –volteo a verme y sonrío–te estaba esperando.

–Menos mal, no planeaba irme hasta que me atendieras–sonreí, acercándome a él para darle un pequeño beso.

–Aunque–empezó–me encantaría pasar todo el día haciéndote mimos, no podemos–sonrío con disculpa. –Ayer nos interrumpieron, ya no logré hablar contigo–continuo un poco más serio.

Era cierto, pero, muy en el fondo, quería estar en mi burbuja personal solo por hoy; de igual forma, sabía que no podría esperar, la fecha de la boda se tiene que dar pronto y serían más los ataques por parte de los sureños.

–Lo sé–solté, no sabía qué más decir, Maxon tenía razón.

–Antes que nada-sonrío de manera inocente–tenemos que desayunar, me permití pedir el desayuno de ambos en mi despacho. –Una amplia sonrisa cruzó su rostro, y apenas me percate de la gran bandeja que se encontraba en una mesita para ambos.

–Maravilloso, es perfecto–sonreí gustosa, había pedido tartas de fresas.

Desayunamos en silencio, las miradas y sonrisas hablaban por nosotros. Terminando el desayuno, unas doncellas fueron a recoger la bandeja y agradecí su ayuda.

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⏰ Última actualización: Oct 24, 2020 ⏰

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