PVO: Maxon.
–MAMÁ, MAMÁ, ¡¿DÓNDE ESTÁS?! –grité nuevamente.
–Maxon, cariño, ¡AYÚDAME! –grito, desde algún lugar, con la desesperación palpable.
– ¡¿MAMÁ, PAPÁ!? –grité con un sollozo, perdiendo el control.
–Adiós, cariño–susurró mi madre en cuento llegué a su lado.
–Busca en tu corazón y recuerda quién es la indicada–soltó mi padre con mucho esfuerzo.
Y tras un suspiro ambos se fueron para siempre.
–Su Majestad, Su Majestad, despierte–susurró alguien meneándome débilmente.
–Maxon, ¿te encuentras bien? –preguntó Kriss al llegar a mi lado.
–Sí, tranquila, solo era una pesadilla–conteste intentando convencerme más a mí que a ella. ––Por cierto, ¿qué haces aquí? –pregunte confundido, mientras me incorporaba para sentarme en la cama.
–Me preocupe por ti, no parabas de gritar entre sueños, así que vine corriendo–me contesto Kriss entre molesta y preocupada, lo cual me confundió.
–Sí, ya sabes, lo de siempre. Soñé con mis padres y todo lo que sucedió–intente sonar de lo más natural, pero pude notar como la voz se quebraba al final de la oración.
– ¿En serio, y por qué gritabas “América” en sueños? –me reclamo Kriss fastidiada.
– ¿De qué estás hablando? –le pregunte desconcertado.
– Sí, gritabas América en tus sueños–respondió frunciendo el ceño molesta, dolida, de que le estuviera mintiendo.
–Yo no estaba soñando con e…–me quede a mitad de la palabra porque era cierto.
Estaba soñando con aquella vez que los rebeldes entraron al palacio y América corrió hacía el bosque. Sólo que en mi sueño ella no corría y podía observar que cada vez estaban más cerca de ella, los rebeldes, yo le gritaba que corriera, pero ella no lo hacía; entonces veía que le disparaban y ella moría. «Ya, está bien, no pienses en ello, Maxon, ella se encuentra bien» me reprendí mentalmente. Después de eso soñé con mis padres y después, después no recuerdo nada ya porque vinieron a despertarme.
–Maxon, Maxon, ¿me escuchas? –me preguntó Kriss, sacándome de mi ensoñación.
–Claro, querida–respondí mostrando interés, aunque realmente no sabía lo que me había dicho.
– ¿Ah, sí? Entonces, ¿qué es lo que te estaba diciendo? –me reprocho.
–Yo, eh…–empecé a balbucear, buscando una excusa.
–Ya, deja de pensar en ella, Maxon–me reprendió Kriss.
–No pensaba en ella, pensaba en mis padres–mentí.
–Okay, está bien. Te estaba diciendo que nos llegó la invitación de Ashley, una de las chicas de la Selección, se va a casar–explico.
–Ah, sí, la recuerdo–conteste secamente.
–Creo que deberíamos de ir–chilló emocionada.
–Lo lamento, pero no puedo ir, Kriss–respondí.
– ¿Por qué? –pregunto decepcionada.
–Mira, ya, realmente no puedo seguir con esto–conteste cabizbajo.
– ¿A…a qué te refieres, Maxon? –pregunto intrigada, incorporándose de mi cama, dónde había permanecido sentada.
–Sí, Kriss, lo lamento. Pero siempre fue ella y siempre lo será, hasta mi padre antes de fallecer me lo dijo. No puedo seguir con esta farsa, no puedo seguir engañándote, no puedo vivir el resto de mis días con alguien a quien no amo, no puedo seguir contigo–le conteste apenado, siendo sincero por primera vez.
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La Elección.
Fanfic«Sonríe y no dejes de hacerlo hasta el último segundo.» me decía mentalmente. Y así lo hice. Porque ningún ataque impidió que Maxon hiciera su elección. Pero no sólo el príncipe puede hacerla.
