PVO. Jackson.
– ¿Qué sucede? –pregunté desconcertado.
–En la pastelería de enfrente venden ¡TARTAS DE FRESA! –soltaron ambas con un grito exagerado y dando brincos emocionadas.
Volví la mirada hasta encontrar la pastelería de la que hablaban, fue entonces cuando noté a la persona que estaba justo al lado del local. Sentí la adrenalina correr por mi cuerpo e instintivamente mis manos formaron puños.
A mi lado América intento seguir mi mirada así que la desvié rápidamente para que no viera a nadie.
– Está bien niñas, yo voy por ellas, ustedes quédense con mi princesa–dije intentando sonar normal, pero fallé porque mi voz salió con un gruñido molesto.
–Espera…. ¿él dijo “mi princesa”? –alcance a escuchar a May.
Me apresuré a caminar, soltando palabrotas al aire, hasta llegar a la pastelería. Realmente no sé cómo se atrevía a venir hasta acá, lo que es peor, seguirnos; es algo ilógico e impropio después de lo que hizo.
– ¿Qué haces aquí? –dije tratando de moderar el enojo en mi voz y posándome enfrente de su persona.
–No es de tu incumbencia–respondió tratando de quitarme de su paso.
–En eso estás muy equivocado–gruñí molesto. – Estás aquí por ella ¿o me equivoco?–pregunte con cierta ironía en la voz.
–Lo vuelvo a repetir, lo que haga aquí o no, no es de tu incumbencia–siseo entre dientes.
–Lo es cuando involucra a América -conteste impidiéndole el paso.
–Quizá, sí. Pero, el asunto aquí, es que quiero hablar con ella no contigo–gruño exasperado.
–Eso lo entiendo perfectamente–conteste con impaciencia. –Pero, ¿para qué?, eso es lo que no entiendo. Por favor, ilumíname–conteste con un movimiento de manos.
–No te tengo que dar explicaciones a ti–respondió volteando hacia otro lado.
–En eso tiene razón, majestad –dije en tono sarcástico– pero quiero entenderlo, quiero saber por qué. Ella no lo merece, ella es feliz–dije observando cómo la gente entraba de la tienda sonriendo, sin preocupaciones.
–Tengo que dejar todo aclarado…yo…yo lo necesito–susurró bajito.
–Lo que necesite no me interesa –Contesté tajante– lo que me interesa en América y que no le hagan daño.
–No quiero hacerle daño, sólo quiero hablar con ella...aclarar las cosas.
–Lo dejaste claro aquel día, Maxon, el día que elegiste a Kriss como esposa.
–Es que tú no lo entiendes–dijo apuntándome con el dedo. –No sabes nada, yo…
–Lo sé, Maxon, lo sé todo. Sé que te equivocaste, que viste algo que no era, que los celos te cegaron, que todo fue un malentendido–conteste con ironía, dejando caer mis brazos. –Y ahora te arrepientes, ¿o me equivoco? –proseguí–Pero, dime, ¿de qué sirve tu arrepentimiento ahora? Ya le rompiste el corazón de cualquier forma, el daño ya está hecho.
–Yo no lo sabía y lo siento, lo siento mucho, ¿de acuerdo?–contestó golpeando la pared.
–Yo no te puedo perdonar, pero si quieres mi consejo, no la busques, no rompas todo lo bueno que ha construido hasta ahora–dije haciendo ademan de irme.
–Tú no sabes nada, nada de lo que yo siento por ella, lo que ella siente por mí, nada. No puedes decirme que es lo que a ella le conviene–dijo a mis espaldas.
–Ahora el que se equivoca eres tú–respondí volteando a verlo. –Yo lo sé–proseguí–, porque sé le que es tener el corazón roto. Y sé lo que es ver a América sufrir y si de verdad te importara no la buscarías, no cuando está empezando a recuperarse –tras decir eso entre a la tienda por las tartas.
***
Después de tener una pequeña “discusión” con América mi buen humor mejoro y la tarde fue mejor de lo esperado. Ninguno de los dos había mencionado el casi beso que nos dimos y, de cierta manera, lo agradecía.
Las niñas hicieron algunos juegos, disfrutaron del pic nic, nos obligaron a jugar, les encantaron las tartas y yo poco a poco deje pasar el incidente que tuve con Maxon. Aún no estaba seguro de decirle América, sobre todo por su reacción, después de todo, solo ha pasado muy poco desde la Selección.
–Es hora de irnos–canturreo Coraline en mi oído.
El camino a la casa de América fue más corto de lo que pensé. En mi interior aún tenía un debate mental que iba entre proteger a América o hacer lo moralmente correcto.
– ¿Entrarás o te quedarás ahí parado? –preguntó América sonriendo.
–Paso, mejor entro–respondí distraído.
– ¿Qué tienes? –dijo tras cerrar la puerta.
–Nada, ¿por qué? –pregunté haciéndome el tonto.
–Estás más distraído de lo normal–respondió.
– ¿Lo debería tomar como un cumplido? –pregunté para “romper la tensión”.
–Oh, en lo absoluto, señor Jackson–dijo soltando una risita.
– ¿Me está tomando el pelo, señorita América? –dije acercándome a ella para hacerle cosquillas.
–Oh, no, no lo harás–casi gritó antes de echarse a correr.
Corrimos por toda la casa hasta llegar nuevamente a la sala, caímos rendidos en el sillón.
–Te dije que no lo harías–siseo golpeando mi hombro.
Voltee a verla y ella hiso lo mismo como si hubiéramos quedado de acuerdo, al igual que en la tarde nuestras respiraciones se aceleraron y nuestros labios estaban a punto de tocarse; mi cabeza estaba hecha un lió, pero en ese momento resolví dejarme llevar. Luchas internas se reflejaban en su rostro, pero solo importaba el aquí y ahora, de lo demás nos ocuparíamos después.
Nos fuimos acercando poco a poco, hasta que…bueno, un timbre nos interrumpió.
–Yo voy…–dijo América parándose de un salto.
–Eh, sí…yo, voy por Coraline para despedirnos–dije dirigiéndome a las escaleras.
De dos cosas estaba seguro en ese momento. La primera, fuese quién fuese llego en el momento más inoportuno que pudo y segunda, estaba realmente enojado porque haya llegado justamente ahora. Esto era desconcertante hasta para mí, quiero decir, no sabía aún que es lo que sentía por América, pero estaba enojado por la interrupción.
–Hora de irnos–bufé enojado al llegar al dormitorio de May. –Te espero haya abajo–proseguí. –Adiós, cariño–termine refiriéndome a May.
Cuando llegue abajo esperaba ver a América sola, pero no lo estaba. Con ella había un chico de cabello castaño y parecía que tuviesen una plática muy importante lo cual, sin razón alguna, me molesto, porque se hablaban con tanta familiaridad.
–Luego nos vemos, América–gruñí enojado sin esperar respuesta o explicación alguna y dando un azotón de puerta.
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Hola guapuras, espero les guste el capítulo.
Lo siento, pero el capítulo es corto, así tenía que ser. Gracias por el apoyo y comentarios c: Si quieren dedicación solo comenten. Me encantan sus comentarios y perdón si no respondo todos, trato de hacerlo. Por favor, por favor, por favor sigan comentando y votando c: ¡Saludos y besos!
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La Elección.
Fanfiction«Sonríe y no dejes de hacerlo hasta el último segundo.» me decía mentalmente. Y así lo hice. Porque ningún ataque impidió que Maxon hiciera su elección. Pero no sólo el príncipe puede hacerla.
