T1. Cap. 26. Ania

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Sábado por la mañana. Apenas quedaba una semana para su boda y las chicas se encontraban en esos momentos entre las sábanas: Brittany, levemente incorporada, acariciando con su dedo índice todas las facciones de la morena, mientras que Santana sonreía y la acariciaba su espalda debajo de la gran camiseta que usaba para dormir.

- Entonces, ¿me vas a decir ya cómo es tu vestido? -preguntó la bailarina mientras acercaban sus labios- sólo una pista pequeña.

- No, tendrás que esperar otra semana para saberlo. Estoy deseando verte...

Brittany sonrió mientras se sentaba a horcajadas sobre su prometida comenzando a besar y mordisquear su cuello.

Santana gimió, poniendo las dos manos en su cuello, presionándola más si era posible contra ella. Cuando notó los besos justo en ese punto debajo de la oreja que la volvía loca, intentó cambiar los puestos y estar ella en la posición dominante, pero no pudo. La tenía fuertemente presionada contra el colchón.

La latina al verse sin otra opción, intentaba por todos los medios levantar la camiseta de la otra mientras que esta, se negaba a apartarse. Después de unos segundos, Santana consiguió su cometido, dejándola desnuda de cintura para arriba. Tomándose unos segundos para admirar su cuerpo, inició un recorrido pasando sus manos por los tonificados abdominales, terminando en la cadera.

Al poco tiempo, se habían desnudado mutuamente.

Brittany seguía sin despegarse de Santana lo más mínimo mientras besaba todo lo que encontraba a su paso: el cuello, la clavícula, el pecho, sus abdominales... La latina la forzó a que juntara la boca con la suya para darle un beso apasionado haciendo que Brittany gimiera fuertemente.

- Vas a despertar a la niña... -sonrió Santana mirándola directamente a los ojos.

La rubia en venganza, deslizó su mano hasta el pecho derecho de Santana, acariciándolo, mientras comenzaba un vaivén con las caderas, consiguiendo que se arqueara y gimiera de placer. Comenzó un recorrido descendiente, mordiendo y chupando a partes iguales, tomando mucha atención a todas las zonas por las que iba pasando, logrando que la otra comenzara a impacientarse.

- Calma San... tenemos todo el tiempo del mundo.

Pero Santana no tenía la misma opinión. Comenzó a elevar repetidamente sus caderas buscando las de la otra, consiguiendo que gimiera y respirara fuertemente contra su cuello.

- No tengo todo el tiempo del mundo, te necesito ahora Britt- Britt.

- No...

Brittany siguió besando su cuerpo hasta llegar al hueso de la cadera, dónde pudo escuchar un lloriqueo de Santana.

- Britt...

La bailarina no se burló más de ella y se situó entre sus piernas comenzando a acariciar su centro ya muy mojado. Mirándola a los ojos la penetró consiguiendo que la latina volviera a arquearse. Santana con los ojos cerrados comenzó a notar como su interior comenzaba a comprimirse más y más, tras cada estocada de Brittany.

- Yo creo que... yo...

Clavó fuertemente las uñas en la piel blanca de la espalda de su chica mientras gritaba su nombre. Brittany sonrió besando la sien de su futura esposa sin separarse.

La mañana iba a ser muy larga...

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- Cada día estás más grande -susurró Brittany contra el oído de su hija mientras estaba sentada con ella en su regazo.

Esa misma mañana, después de un largo "encuentro" con Santana, la bailarina había decidido llevar al ambulatorio a Sarah por los problemas de la semana pasada. Sabía que era demasiado hipocondríaca con su hija pero la daba igual. La latina, quería haberla acompañado, pero surgió un pequeño inconveniente con su regalo de boda y tuvo que salir de urgencia con Puck.

Nunca es tarde [Brittana/Faberry]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora