3.Una noche loca

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Desperté como siempre, con pesadez y odiando al sol con todo mi ser por siempre querer cegarme.

Pero esa mañana se sentía diferente, estaba dormido boca abajo y escuche un quejido.

Al levantar la mirada, ví que estaba durmiendo sobre alguien, sinceramente no sabia si asustarme o quedarme donde estaba.

A decir verdad, con mis 21 años, aun era virgen, aunque me recomendaron el contratar una prostituta, eso me hacia sentir de alguna forma patético. Por lo que esta, eventualmente, fue mi primera vez, y ni la recuerdo, es aun mas patético de mi parte.

Intente incorporarme para ver a la mujer con la piel tan suave cual seda, y tan brillosa cual tesoro.

Lo primero en divisar, fueron sus pechos, ni muy grandes, ni muy pequeños, el tamaño perfecto para mis manos. Tan suaves y tentadores.

Después de recorrer su cintura con mis ojos, y volver a mirar sus pechos, para luego ver sus lindo hombros y su delicado cuello, con notables marcas en su clavícula.
"Interesante ¿Eso lo hice yo?" Pensé triunfante. Al menos puedo suponer que la pasamos bien.

Finalmente me fije en su rostro.

Quede en shock.

De todas las personas, de todo este mundo, de este maldito país, de esta maldita ciudad y de aquel maldito bar. ¿Por qué demonios tuve que acostarme con ella?
Y ni siquiera recuerdo nada.

Me pegue un susto cuando la ví despertar, bostezaba con delicadeza y se tallaba los ojos somnolienta.

Lo único que rondaba mi cabeza una y otra vez era: "va a matarme, pensara que la viole"

Pero una vez que analizo esta situación, se me cruzó: "Pero no sera, que ¿el violado fui yo?" ,no sabia si reprocharme una vez mas lo patético que era.

Ella solo se quedo en silencio, me miro por un largo rato y luego abrió sus ojos tan grandes como si hubiera visto un espectro.

-K...K... ¡¡Ka..!!- tartamudeaba y dudaba en pronunciar una misera letra.

-Cara redonda.- pronuncie casi en un murmuro. Yo tampoco sabia que decir.

Me levante veloz, y al hacerlo las sabanas nos destaparon a ambos, viendo que yo solo tenia puesto mis boxers y ella no vestía mas que unas adorables bragas.

Ella lanzo un quejido agudo tapándose los pechos con las manos. Inmediato a esa acción, me pateo la cara y salio hacia el baño (aunque ni ella misma sabia en donde estaba)

Evidentemente estábamos en mi casa. Saque unos pantalones cómodos y me los puse rápidamente. Toque la puerta del baño varias veces y no respondía. Me preocupaba de que le afectara al extremo de suicidarse, pero conociéndola, ella no haría algo tan estúpido, después de todo, no es como si yo fuera tan malo en la cama ¿o si?

-Cara circular, abre la puerta-. Dije firme y demandante, no tenia tiempo para juegos.

Seguía sin contestar.

-¡Abre esa puta puerta! ¡Se me acaba la paciencia!- volví a exigir tal cual mi madre lo hacia en mi época de rebeldía, solo que ella solía amenazarme con la chancla >:'v incluso me daba a elegir la clase de chancla que usaría, esa vieja loca.

Lentamente abrió la puerta.

-Bakugou-kun... Lo siento...- me respondió finalmente con la cabeza gacha.

-Solo... Cuentame que paso..-

-¿No lo recuerdas?- me miro decepcionada y causo en mi una apuñalada de culpa.

No era yo mismoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora