Número telefónico

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-Anoche casi no pudo dormir -me contó Ángela cuando llegué y encontré que estabas dormida-. A veces le dan ataques de ansiedad.
-Oh, ya veo. Creo que estar encerrada le hace daño.
-Menos mal que su madre ya casi está de vuelta. -me sentí asustado cuando escuché eso.
No podía ser cierto que ya te fueras.
-¿Tan pronto?
-No, tranquilo. Aún tiene unos días más... Por cierto, Nirelle le contó a Luis acerca de que la llevarías al mar.
-Oh, disculpa. No le había dicho nada porque aún soy un extraño. Y creo que si tuviera una hermana no la dejaría salir con un desconocido.
- ¿Seguro? Yo creo que es una buena idea. Y también pensé que él aceptaría si yo los acompañaba.
-¿De verdad harías eso?
-Si, por supuesto.

Más tarde, bajaste las escaleras ayudada por tu fino bastón, y me saludaste con tu sonrisa.
-¿Pudiste descansar?
-Si.
-¿Puedo saber qué te impidió dormir anoche?
-No sé. Aveces me pasa.

No supe qué decirte y te entregué un ramito de nomeolvides. Las acariciaste un momento y luego te pregunté:

-¿Te ayudaría hablar con alguien cuando no puedas dormir?
-Generalmente.
-Entonces te dejaré mi número.
-Oh, no, no. No podría despertarte a media noche.
-Para mi no sería ningún problema. En serio. Yo estaría muy feliz de poder ayudarte.

Te mostraste un poco renuente, pero te aprendiste de memoria mi número a la primera.

-Llámame, por favor. - rogué. Tu te llevaste las flores a la nariz y asentiste.

A primera vistaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora