Misterios y maravillas

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Poco a poco, nos fuimos conociendo.

Tú me contabas acerca de tu familia mientras te hacías la historia de un mundo, desconocido para mí, en tu mente de olores y sonidos, a raíz de unas flores que yo le asaltaba a los jardines. Mientas, yo te hablaba acerca de mi aburrida vida.

Sólo tenías veinte años, yo ya tenía veinticuatro. 

Mi familia era corta y no tan unida como la tuya. Sólo éramos mis padres divorciados y yo.

Yo trabajaba en la atareada oficina de un banco mientras tu leías historias de un mundo que desconocías, sentada junto a la radio.

Yo tenía amigos, y hasta había sufrido una desilusión con una mujer, mientras tu luchabas por entender las cosas que tu hermano y su esposa querían enseñarte.

Qué diferentes.

Y aún así, para cada uno de nosotros, el otro era un lago de misterios y maravillas.

A primera vistaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora