El hombre capítulo 3

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El ser humano moderno siempre busca darle una explicación lógica a todo lo que ve, lo que siente incluso lo que piensa. Mi lógica fue superada durante mi infancia cuando viví junto a mis primos aquella experiencia de enfrentar algo totalmente desconocido, ahí aprendí una cosa muy importante; todo misterio oscuro tiene un pasado siniestro.

Aquella noche yo había caído del tractor y perdido la conciencia, sentí mi cuerpo ser arrastrado por el hombre hasta que según me cuentan Alex y los demás, el abuelo llegó y como si todo fuese parte de nuestra imaginación, el monstruo se esfumó de la nada. Pensamos que solo nosotros, Alex y yo, habíamos vivido hechos extraños, pero no fue así, Víctor y Adrián por su parte también pasaron una mala noche.

Cuando nos separamos ellos corrieron hacia la cerca, tenían la esperanza de llegar a casa y pedirle ayuda al abuelo, pero la suerte no corrió de su lado, cuando llegaron a dicha cerca Víctor estaba muy asustado para cruzarla, sus pies y manos no le respondían como el quería y Adrián era muy pequeño para cruzarla sin ayuda. El sonido del hombre aproximándose desde los arbustos los obligó a correr en otra dirección, gritaban pidiendo el auxilio del abuelo pero este nunca llegó.

Caminaron durante varios minutos adentrándose en una vereda que jamás habíamos explorado, un camino angosto rodeado de árboles que te obligaban a avanzar casi en cuclillas para poder salir, sabíamos que atravesando ese lugar se podía llegar a lo que alguna vez fueron corrales para gallinas y otros animales y al parecer ese era el plan de Víctor.

Iban avanzando lo más rápido que podían cuando de pronto se detuvieron en medio de la maleza.
--¿Qué pasa Víctor?-Preguntó Adrián.
--Nada, no pasa nada.

Víctor sabía que el camino no era tan largo, estaba perdido pero tenía que guardarse esa sensación de miedo y preocupación pues cargaba con la responsabilidad de su hermano menor. Decidió seguir el camino pese a saber que no sabía a dónde lo conduciría, al menos no había sensación de peligro, no hasta que Adrián comenzó a gritar.

-Víctor, mi pie, me agarró el pie.

Víctor rápidamente tomó a Adrián de los brazos y se percató que era una rama en el suelo, el pie de Adrián se había atorado en la maleza, quizá fue un pequeño momento de tranquilidad en medio de un mar de pesadillas.

-Es una rama Adrián, tu pie se atoró nada más.
Decidió poner a su hermano menor al frente y le pidió que siguiera avanzando, seguían en cuclillas y el camino cada vez era más confuso, ya no sabía si se alejaba o se acercaba a casa y el sol se escondía poco a poco, un lugar como ese en plena oscuridad sería lo peor que pudiese pasarles. Luego de unos minutos Víctor sintió como su pie se atoró en algo, jaló con fuerza para zafarlo pero aquello en lo que se había atorado se aferró fuertemente a él, rápidamente volteo y se percato que aquello que sujetaba su pie era una mano, una mano pequeña que sobresalía de la tierra, como si un cuerpo estuviese enterrado en dicho lugar y solo su mano hubiese quedado desenterrada. Víctor pegó un grito pero rápidamente guardó silencio, pues Adrián estaba presente y no quería empeorar las cosas.

--¿Qué tienes Víctor? ¿Por qué te detuviste?-Preguntó Adrián.
-- Sigue avanzando, pero despacio, me atoré-Respondió Víctor.

Adrián avanzó una pequeña distancia cuando aquella mano jaló el pie de Víctor.

--¡Adrián!, dame la mano, rápido.

Alrededor de aquella mano la tierra comenzó a deslavarse, un hoyo comenzaba a tomar forma y Víctor era jalado hacia el. Adrián tomó la mano de Víctor pero este era muy pequeño, su fuerza era insuficiente contra el peso de su hermano y aquello que tiraba de su pie.

--Más fuerte Adrián, me está jalando-Gritó Víctor a su hermano menor.

Adrián veía como un rostro emergía de aquel abismo que se formó de la nada, un rostro pequeño, no alcanzaba a distinguir entre la maleza y la oscuridad que ya cobijaba aquel lugar, pero podía ver la figura de una cara saliendo, por su parte Víctor sentía como una lengua gelatinosa recorría su tobillo y sin más, un dolor intenso en su pantorrilla.
--¡haaaa!, esa cosa me mordió-
Por instinto más que por razón, Víctor pateó aquel rostro y al parecer el golpe funcionó, esa cosa lo soltó y sin pensarlo dos veces, los hermanos avanzaron rápidamente. Ambos gritaban y se arrastraban por entre los arbustos, Víctor decidió voltear a ver si esa cosa no los seguía y por lo contrario logró ver como un niño lo observaba mientras huía, tenía la mitad de su cuerpo fuera del pozo, le sonreía y se saboreaba, pasaba su larga y asquerosa lengua por alrededor de sus labios cubiertos de sangre fresca proveniente de la pierna de Víctor.

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