LXXXI

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Una mañana en clase de geografía, mientras todos trabajábamos, la profesora de esta asignatura le había dicho a uno de nuestros compañeros que deje el celular y vos indignado le dijiste: —Ah, claro. A él eso solo le decís.

Yo solté una risita al recordar la causa de tu acción, esa profesora el año pasado se la había pasado retándote por estar siempre con el celular, incluso hubo veces que casi te lo saca.

Así que ella al escuchar eso, te responde: —Porque él no se la pasa mandando mensajes a la novia.

Se escuchó un pequeño coro de "Wooo" por parte de algunos y todos comenzamos a prestar atención a la disputa.

Vos sonreíste un poco y con la cara con un poco de color rojito, contestaste: —Aunque sea le puedo mandar mensajes a mi novia porque no me robaron el celular.

Ella antes había contado lo que le pasó.

Otro coro un poco más fuerte acompañó la respuesta.

La profe sonrió y se paró de frente a la fila en la que vos estabas sentado como preparándose para dar el golpe final.

Y vaya que lo hizo.

—Al menos yo si tengo a mi novio en mi casa.

Inmediatamente el salón se convirtió en un huracán.

La mayoría (por no decir todos) gritaron un enorme "Woooo" y yo solo podía reír a carcajadas junto a P mientras tu rostro se teñía completamente de rojo.

Esta profesora se había convertido en mi favorita.

Las cosas que nunca le dije (y probablemente no le diré) ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora