4. Cómo reaccionan las pieles.

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Al día siguiente, Rock Lee sentía que podía cortar el aire del ambiente con un cuchillo. Al parecer, al genio Hyuga no le habría gustado para nada que indagara en sus asuntos personales, por lo que sólo permanecía allí en un silencio sepulcral e incómodo. Gai Sensei los había dejado solos excusándose en que tenía cosas que arreglar con la hokage, y Tenten nunca apareció en el campo de entrenamiento.

Neji estaba sumido en su pequeño y malhumorado mundo interior. Practicaba las posturas que su tío Hiashi le había enseñado la noche anterior, e intentaba adaptarlos con alguna impronta personal que los hiciera aún más eficientes, y a la vez, ignoraba a su compañero deliberadamente.

Tenten seguramente se había quedado dormida. Esa chica podía ser realmente fastidiosa sin siquiera proponérselo, o eso pensaba el castaño. Si realmente estuviera sintiendo algo por ella y decidiera decírselo, ¿cómo conciliarían esas atroces diferencias?

De pronto se quedó quieto y cayó en cuenta de algo extraño. ¿Por qué parecía asumir mentalmente que aquella chica le correspondería indudablemente en caso de que sintiera algo por ella? Eran amigos, eran cercanos... ¿Pero la conocía tanto cómo para estar seguro de que ella lo aceptaría?

Tenten llegaba tarde muy seguido, solía quedarse dormida, salir a las apuradas y con el cabello suelto, atándoselo casi siempre en el camino.
También sabía que caminaba lento, porque solía distraerse mirando a su alrededor. Siempre que tomaban té juntos, elelgía tomar té verde. Le gustaban los chocolates, y tenía los ojos de ese mismo color. Conocía de memoria todo su guardarropa, puesto que la chica no era de las más coquetas de la aldea, y su armario era sencillo y acotado. Odiaba vestirse de forma poco cómoda, y más aún de forma descubierta. Le gustaban las cosas con pandas y no podía evitar comprarlas.
Neji sabía también que su amiga carecía de modales, que nunca erraba  un tiro e, incluso, el genio tenía calculado la cantidad de ataques promedio que la chica podía realizar antes de empezar a quedarse sin chakra... Esto era súper importante, ya que era lo que le alertaba en caso de que necesitara que acudiera en su ayuda. Otra cosa que recordaba a la perfección era la profunda frustración que sabía que sentía la chica cuando debía ser salvada por él. Sin embargo, no la dejaría descubierta jamás, no se arriesgaría a que salga herida de gravedad.

Pero si lo pensaba bien, había tanto de lo que nunca habló con ella... Nunca le contó si sentía algún tipo de interés por alguien, o si tenía problemas con algo... De hecho, acababa de notar algo increíble. Conocía a Tenten desde los trece años y a pesar de ser él el supuesto miembro más discreto del grupo, ella sabía más sobre su vida personal, que él sobre la de ella.

Y claro. Neji tardó mucho más en abrirse, por lo que cuando lo hizo, la castaña se enfocó en conocerlo bien, se interesó en muchos aspectos de su vida. En cambio, el joven, no parecía necesitar demasiada información sobre la kunoichi para sentirla cercana. No conocía nada acerca de su familia,  nisiquiera conocía su apellido, o la existencia de alguien especial en su vida. Suponía de todas formas que esto último era poco probable. La chica tenía un objetivo súper claro acerca de lo que quería en su futuro. No había forma de que perdiera tiempo en cosas tan innecesarias a esa edad.

O tal vez si, y él nunca le preguntó.

Lee se quedó mirándolo fijamente. -¿Te encuentras bien?- Neji asintió con la cabeza y volvió a activar su byakugan y a practicar.

Tenten, por su parte, sí se había quedado dormida. Despertó una hora tarde y se arregló lo más rápido que pudo. Tomó sus llaves y al estar por abrir la puerta, sintió como alguien la golpeaba suavemente.

Cuando Gai volvió con sus alumnos, les comentó acerca de una misión en la cual escoltarían a un shinobi de la aldea escondida entre la niebla a la aldea de la arena. A simple vista, parecía una tarea sencilla, pero la cuestión se hacía un poco más complicada. Este ninja era el objetivo de un clan que había sido desterrado de la misma aldea recientemente por cometer crímenes atroces. Los Amma eran peligroso aunque quedaran sólo unos pocos con vida. Sus poderes eran un misterio puesto que pocos sobrevivían a un encuentro con ellos. Lo que si sabían, es que el joven shinobi que debían proteger, estaba siendo buscado porque había ayudado a un integrante de la familia a huir, y era el único que sabía dónde buscarlo y bajo qué identidad se encontraba. El sujeto se llamaba Dayki, y en dos días, partirían junto a él hacía Sunagakure, dónde el kazekage le daría asilo y protección.

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