Joshua

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- ¿¡Casi te ahogas!? - exclamó Edgar, sobresaltándolos. - ¿¡Pero acaso quieres llevarme a la ruina o qué!?

Estaban a punto de besarse cuando el jefe apareció en la parte de atrás de las cabañas, envuelto en un ataque de histeria.

<<Este hombre tiene un radar para interrumpir mis momentos importantes>>, pensó, con rabia.

- Estoy bien, Edgar - murmuró Bruno, sin disimular su odio. - Gracias por preocuparte.

Julio o Nathan no habían aguantado ir a contarle a Edgar lo que había sucedido. Joshua sabía que hicieron lo que tenían que hacer. Hechos tan traumáticos como el rescatar a tu compañero de una muerte segura, no era algo que se debiera ocultar.

- ¡¿Pero es que no sabes nadar?! - Edgar no estaba en lo absoluto preocupado por el bienestar de Bruno. - ¿¡Eres ciego y no ves los carteles rojos que indican peligro!? Voy a tener que dar una charla a todo el mundo para que no se acerquen al lago. Si alguien se muere, sería el fin del campamento, ¿lo entiendes?

- Sería el fin de mi vida también - le recordó Bruno.

- Oh, sí, claro - dijo Edgar, como si recién considerara. - Pero tú no sufrirás las consecuencias porque estarás muerto. La gente que se muere es tan egoísta. No piensa en los que nos quedamos. Bien, ¡no vuelvas a acercarte a la cascada!

Y se fue.

Considerando que el momento para un nuevo beso entre ellos estaba arruinado, Joshua se despidió de Bruno diciéndole que le avisara ante cualquier suceso y que no volviera a poner su vida en peligro nuevamente.

No obstante, el fastidio por la historia entre Bruno y Nathan se volvió difícil de disimular por el resto de la jornada. Y nuevamente su ex novia Valeria volvía a tener un lector de rostros.

- Pasaste de una cita sin sexo a ser una persona que no tiene sexo hace año y medio - le dijo. - ¿Qué te sucedió?

- Bruno y Nathan tuvieron sexo - le contó.

- ¿Quién es Nathan? - preguntó, desconcertada.

- El guía del otro equipo que él está intentando ayudar con el fantasma que quiere matarlo - reveló Joshua. - Bueno, por intentar ayudarlo, casi se muere Bruno y tuve que salvarlo yo.

- ¿Cómo que Bruno casi se muere? - preguntó Valeria, horrorizada.

- Eso no es lo importante ahora - respondió Joshua. Se sentía como Edgar, pero estaba demasiado frustrado para hablar del rescate heroico. - Bruno y Nathan estaban desnudos, teniendo sexo en el lago.

- ¿¡De verdad!? - exclamó Valeria. - ¿Estamos hablando del mismo Bruno que no se animaba a hablarte a ti?

- El mismo - comentó Joshua, con odio. - Me dijo que este chico lo impulsó a ir en contra de sus miedos y no sé qué estupideces más sacadas de un libro de autoayuda.

Valeria se rió.

- Perdóname - se disculpó. - Casi nunca te enojas pero eres muy gracioso cuando lo haces.

- ¿Tengo razón en estar enojado? - preguntó Joshua.

- Si este chico lo impulsó a que se animara a hacer cosas, quizá era lo que necesitaba Bruno - analizó Valeria. - Como persona que presiona constantemente a los demás para que hagan las cosas que quiero, te puedo decir que a las personas les hace falta que las guíen.

- ¿Eso te dices a ti misma para justificarte? - preguntó Joshua, malhumorado.

- Oye, no te desquites conmigo si Bruno no quiso tener sexo contigo en el lago - retrucó Valeria. - Pero es cierto que tú esperabas que él hiciera su movimiento y quizá no podía hacerlo sin alguien que lo guíe.

- Se supone que él tenía que encontrar el impulso por sí mismo - se quejó Joshua.

Valeria suspiró.

- Tú quieres a una persona con todos los problemas resueltos - le respondió. - Y lamentablemente esa persona no existe.

Joshua decidió que era mejor concentrarse en sutrabajo a continuar hablando con Valeria.     

El Amigo Invisible (Compendio #3)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora