Pasaron días después de los sucesos mencionados anteriormente. La culpa talandrándome la cabeza durante la mañana, la tarde y la noche. No tenía descanso alguno.
¿Qué le hizo decir todas esas cosas a Dahlia? Definitivamente no eran ciertas. La había lastimado muchísimo y no sabía cómo remendarlo. Daba vueltas de un lado al otro en le habitación. "¿La llamo?" me preguntaba incesantemente. "¿Y qué le voy a decir? ¿Perdón por ser una idiota?" Yo también estaba enojada, también la pasé mal y me sentí frustrada. ¿Porqué no llamaba ella?
Busqué mi celular entre las sábanas, un Samsung Pocket prestado de la mamá de Moon. No estaba. ¿Debajo de la cama quizás? Tampoco. Y lo recordé, en el tocador del baño.
Entonces, marqué su número y escuché. En un principio escuché el tono y después atendieron.- ¡Hola! ¿Quién habla?- preguntó una amable y suave voz.
- Hola. Hablo yo, Connie. ¿Está Dahlia en casa?- interrogué titubeante
- Sí, está acá. Ahí te la paso.
Se escucharon pasos, el chirrido de una puerta y finalmente su voz.
- Hola, ¿todo bien?- dijo Dahlia expectante.
- Hola, no. Llamaba para pedirte disculpas por lo que pasó la noche de mi cumpleaños. Sé que estuve...
- No... lo entiendo. Tenías tus razones para enojarte. Yo en cambio no debería haber hecho tanto escándalo, perdoname por eso- concluyó Dahlia
- Y yo debería haber respetado tus tiempos y tus límites.
- Ambas cometimos nuestros errores, pero ya pasaron. Ya está, sigamos como siempre.
Finalmente luego de una larga súplica me perdonó y acabamos en buenos términos.
A partir de acá las cosas subieron completamente a otro nivel.
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Resiliencia.
Teen FictionTodo comenzó cuando el reloj dió las doce de la noche aquel 10 de enero del 2016. Dejé que el fuego consuma por completo el pabilo de la velita de mi pastel y salí corriendo. Me abrí paso entre la gente, entre los globos, entre el murmullo de los in...