III. ¿Debería llamar?

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     Pasaron días después de los sucesos mencionados anteriormente. La culpa talandrándome la cabeza durante la mañana, la tarde y la noche. No tenía descanso alguno.
¿Qué le hizo decir todas esas cosas a Dahlia? Definitivamente no eran ciertas. La había lastimado muchísimo y no sabía cómo remendarlo. Daba vueltas de un lado al otro en le habitación. "¿La llamo?" me preguntaba incesantemente. "¿Y qué le voy a decir? ¿Perdón por ser una idiota?" Yo también estaba enojada, también la pasé mal y me sentí frustrada. ¿Porqué no llamaba ella?
Busqué mi celular entre las sábanas, un Samsung Pocket prestado de la mamá de Moon. No estaba. ¿Debajo de la cama quizás? Tampoco. Y lo recordé, en el tocador del baño.
Entonces, marqué su número y escuché. En un principio escuché el tono y después atendieron.

- ¡Hola! ¿Quién habla?- preguntó una amable y suave voz.

- Hola. Hablo yo, Connie. ¿Está Dahlia en casa?- interrogué titubeante

- Sí, está acá. Ahí te la paso.

Se escucharon pasos, el chirrido de una puerta y finalmente su voz.

- Hola, ¿todo bien?- dijo Dahlia expectante.

- Hola, no. Llamaba para pedirte disculpas por lo que pasó la noche de mi cumpleaños. Sé que estuve...

- No... lo entiendo. Tenías tus razones para enojarte. Yo en cambio no debería haber hecho tanto escándalo, perdoname por eso- concluyó Dahlia

- Y yo debería haber respetado tus tiempos y tus límites.

- Ambas cometimos nuestros errores, pero ya pasaron. Ya está, sigamos como siempre.

Finalmente luego de una larga súplica me perdonó y acabamos en buenos términos.
A partir de acá las cosas subieron completamente a otro nivel.

Resiliencia.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora