Capítulo 13

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*Nayeon:
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Estacioné mi auto frente a mi departamento, Momo ya estaba un poco despierta así que no sería difícil llevarla. Entré a mi departamento y lo primero que hice fue recostarla en mi cama, esta chica necesitaba descansar y recuperarse.
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-Con cuidado- fui recostándola poco a poco, ella aún seguía murmurando cosas que no le entendía- ya está- finalmente logré acostarla totalmente, me quedé admirándola unos segundos ¿cómo es posible que una chica como ella haya entrado en ese vicio? ella no es de esas personas que cae por cualquier tontería en un vicio tan grande, se veía tan indefensa en ese estado.
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Fui a la cocina a prepararle un té para que recuperara un poco de calor, quien sabe cuanto tiempo habrá estado tirada. Tardé mi tiempo en encontrar la cajita de té, a veces olvido donde pongo las cosas, mientras preparaba el té sentí que alguien me tomaba de la cintura.
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-Mina...- susurró detrás de mi, era Momo que aún estaba delirando.
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-Momo no soy Mina- la aparté un poco.
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-¿Por qué no me amas?- comenzó a llorar repentinamente.
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-Oye oye- me acerqué para secar sus lágrimas- todo está bien- la abracé.
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-¿Por qué no me pude fijar en otra persona?- seguía llorando en mi hombro.
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-Estoy segura que conseguirás a una persona que si corresponda a tu amor, Momo- la tomé de la mano y a dirigí a mi habitación- descansa un poco ¿si?- la senté en la orilla de la cama.
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-Está bien, lo haré por ti Mina- me tomó de las dos manos y me haló hacia ella, nuestros rostros quedaron muy cerca- Te amo Minari- soltó mis manos y se acomodó en la cama, aquel acto provocó que me sonrojara.
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Esta chica a pesar de que tiene una personalidad difícil de tratar tiene un corazón muy blando, con lo poco que pude oír de verdad ama a Mina. Era muy tarde, busqué mi pijama, me la puse y me dirigí al sofá, le dejaría toda mi cama a Momo para que descansara.
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Se me hizo un poco difícil conciliar el sueño, seguía preguntándome donde se habrán metido Chae y Eunha, pero lo que más me mantenía despierta era ese acercamiento entre Momo y yo que por alguna razón me gustó. Después de varios minutos de ronda de preguntas en mi cabeza por fin pude entrar en un profundo sueño.
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(...)

*Momo:

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-Ahgg mi cabeza duele- sobé mi cabeza el dolor que tenía era insoportable, miré a mi alrededor, era un lugar que no conocía- ¿dónde estoy?- me levanté de aquella cama en la cual al parecer pasé la noche, salí de la habitación y me encontré con un largo pasillo, caminé hasta la mitad cuando un olor invadió mi sentido del olfato, olía a comida, era como, como.

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-Ah, hola Momo- la chica de dientes grandes me saludó, ¿qué hago en su casa? ¿y por qué me sonríe tanto?- ¿cómo te encuentras?- dijo mientras sacaba el huevo que estaba cocinando.
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-Me duele la cabeza- la miré aún extrañada, no me explicaba como había llegado a su casa, yo estaba en un bar, bebiendo y... *¿qué tal si ella y yo? nono, ella no estaba a mi lado y yo aún tenía mi ropa*
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-Claro no te va a doler con la resaca que tenías anoche- sonrió, se lavó las manos y abrió una pequeña gaveta que se encontraba al lado de la nevera- tómate esto- me entregó una pastilla junto a un vaso con agua.
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-¿Cómo llegué aquí?- dije finalmente al tragarme la pastilla.
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-Estabas tirada en la calle, yo al salir del club te encontré ahí y decidí traerte a mi casa, no podía llevarte a tu casa en ese estado- servía los platos de comida, uno para ella y uno para mi, me hizo seña para que me sentara a su lado- además en tu mano encontré-
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-Si ya sé lo que vas a decir- bajé mi cabeza, me daba vergüenza admitir que caí en el vicio de las drogas.
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-Momo- posó su mano sobre mi hombro- ¿cómo llegaste a eso?- su mirada reflejaba tristeza.
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-Es una historia muy larga- le di una mordida a la tostada que estaba en mi plato- de todas maneras no te importaría escucharla- dije con la boca llena, esto le hizo gracia a la chica.
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-Claro que me importa escucharte- su sonrisa era tan linda- verte en ese estado me dolió a pesar de no conocernos mucho-
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-Gracias- sonreí- de todas maneras no quiero hablar de eso ahora- tomé un poco de jugo que tenía a mi lado.
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-Momo- tomó mi mano, la miré sorprendida, y a todo esto ella se sabe mi nombre pero yo no recuerdo el de ella- te quiero ayudar, quiero escucharte, quiero sacarte de ese vicio, sé que no nos conocemos mucho pero estoy segura que eres una chica de buen corazón y no mereces estar así- *Dios mío santo ¿cuándo me mandaste este ángel?*
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-Oye no es necesario que hagas eso por mi ya es suficiente con lo de anoche- sobé su mano y seguí comiendo. Me sentía muy apenada con ella por lo de ayer, y que hoy me estuviera ofreciendo su ayuda me hacía sentir aún más apenada, sé que ella es una chica que cuida muy bien de los suyos y que probablemente me ayudaría mucho en esto, pero prefiero salir sola.
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Nunca me lo imaginéWhere stories live. Discover now