Capítulo 14. Escalofríos

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Respirar se sentía como una tortura, el esfuerzo que requería mi cuerpo para moverme lo más mínimo, era demoledor. El agotamiento cobraba factura sobre mí. Cada musculo de mi cuerpo ardía y se sentía mil veces más pesado, sentía que no tenía las fuerzas necesarias para alimentar a Boruto cuando la enfermera me dijo que lo traería a mi lado dentro de unos minutos.

Estaba emocionada por tenerlo conmigo y ver algo más de él que su cuerpecito bañado en sangre. Intentaba centrarme en mis deseos por tener a mi hijo en mis brazos y olvidarme que casi me era imposible moverme.

Mi familia estaba cautelosa, no hablaba mucho cuando les preguntaba si ya habían visto a Boruto y eso me preocupaba ¿Tendría algún problema?

Cuando volví a preguntar cuando traerían a mi niño conmigo a una enfermera me dijeron que estaban organizándolo, su peso y la debida papelería que debía incluir los datos de su primera valoración médica pero me tranquilizo diciéndome que era un niño muy guapo y sano ¿Pero entonces porque el repentino silencio de mi familia? Incluso Tenten se veía abatida.

Cuando estaba a punto de pararme para ir en su búsqueda antes que esperar más, entró la enfermera con un pequeño bultito en sus brazos del cual asomaba una diminuta mano. Se acercó con cuidado murmurando unas cuantas frases dulces a mi bebé antes de ponerlo en mis brazos.

- Aquí esta – Me quedé de una pieza al reparar en sus facciones – Fue una verdadera labor alejarlo de su padre – Yo no podía dejar de observar a mi pequeño Boruto.

La joven enfermera se retiró dejándome con mi hijo, no fue hasta que una de mis lágrimas mojo su carita que noté que estaba llorando y no sabría decir si era por la inmensa alegría de tenerlo y amarlo como nunca pensé que fuera posible o si era porque era una copia, casi exacta de Naruto. Limpie la lagrima que cayó sobre mi angelito y me miro con sus ojitos tan azules como los de su padre y cuando creí que iba a derrumbarme en ese instante. Me sonrió. Una dulce y cálida sonrisa, me hacía saber que me conocía, que sabía quién era y que me amaba como yo a él.

Tal vez parecía más hijo de Naruto que mío, pero era mi hijo, mi pequeño Boruto, con mi mano delinee su dulce carita, tal vez cuando creciera un poco tendría alguno de mis rasgos...

Después de alimentarlo y hablar con mi familia fui capaz de acabar con la tensión que los invadía por no saber cómo reaccionaría cuando viera a Boruto. Era absurdo, era mi hijo y lo amaba sin importar como lucía aunque claro sería siempre un recordatorio del hombre que amaba y que nunca más volvería a tener conmigo. Alejé ese pensamiento de mi mente, ya no importaba, no tenía deseos de esa clase de amor, con mi hijo era más que suficiente.

Mi padre, Tenten e Ino estaban muy contentas en cuanto sostuvieron a Boruto y la rubia no pudo evitar sus frases picaras "Creo que será un galán, lástima que sea uno tan igual a su padre" "A propósito si le pegué en las bolas, es muy guapo, casi, casi sentí lastima por el cuándo en vez de gritarme me dio una sonrisa triste".

Por mucho que cambiáramos el tema de conversación el rubio volvía a ser mencionado "Estuvo todo el tiempo pegado a las puertas de maternidad y cada vez que se abrían parecía que se le iba a salir el corazón" las palabras de mi padre me impresionaron era evidente que era capaz de ponerse en sus zapatos, incluso Neji con su comentario "Tenten me impidió romperle la cara, pero no te preocupes, ya lo haré" por lo que recibió un codazo de su esposa.

- Minato y Kushina han pedido verte – Habiéndome quedado sola con mi padre cuando los demás se marcharon sus palabras me dejaron de una pieza – También Jiraya y obviamente Naruto han insistido muchas veces preguntando si aún te resistías a verle – Bajé la mirada avergonzada de esa cobardía y miedo por verle la cara.

- No quiero verlo a él - Mi corazón se arrugó con tan solo imaginar su rostro hermoso, derrotado y traidor. Eso suponía unas fuerzas que por el momento no tenía. Tragué el dolor en seco – Pero está bien si los demás quieren verme – Accedí. Debía enfrentarme al dolor de a poco. Mi padre no replicó, solo asintió.

- Iré por ellos – Y sin más salió de mi habitación.

Pensé que me sería difícil hablar con ellos, ellos que tenían el perfume de Naruto impregnado en su ropa, pero para mí tranquilidad no lo mencionaron en ningún momento, de hecho parecían evadir cualquier mención de Naruto, agradecí su esfuerzo y mi sonrisa incomoda se convirtió en una verdadera.

- Lamento que tengas que pasar la noche aquí – La expresión asustada de Kushina Uzumaki me dio curiosidad- Los hospitales me espantan, pero es entendible después de la pérdida de sangre que dicen que tuviste - Su tono más que de compasión me trasmitía un apoyo maternal envidiable y no hacía más que poner imágenes esporádicas de mi madre en mi cabeza.

- Más que la cantidad es mi tipo de sangre, es rara y escasa, como la de mi madre – Mi voz se quebró un poco, parpadee un par de veces y aclare mi garganta – Por eso es mejor mantenerme en observación mientras la recupero, eso fue lo que me dijeron.

Después de una charla más amena y tranquila los Namikaze Uzumaki se retiraban pero el Bisabuelo de mi hijo permaneció en su lugar, como pensando si debía retirarse con su hijo y su nuera o quedarse.

- Hinata si es posible quisiera hablar contigo a solas unos minutos – El silencio que se formó en cuanto accedí me erizo cada cabello, lo que fuera que necesitara decirme no debía ser nada bueno.

Las tonalidades del amor [NaruHina]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora