Primera vez
Jeon Jungkook no se parece en nada al resto de chicos con los que haya salido. Puede que sea porque es menor que yo, o simplemente porque tiene una timidez que ninguno de mis ligues tenía. El caso es que es una diferencia refrescante, pero a la vez desesperante. Porque es muy atento, pero también es muy parado. Aunque quizá el problema no sea Jungkook y sean mis anteriores relaciones.
Llevo aproximadamente tres meses saliendo con él y hace que le conozco seis. Mientras que con otras relaciones en la tercera cita ya conocía las preferencias sexuales de mi pareja, este no es su caso. He perdido la cuenta de la de citas que hemos tenido y todavía no hemos pasado de los besos y las caricias. Y a estas alturas, como Jungkook tampoco me lo pone muy fácil, estoy un poco desesperada.
Por eso estoy delante de mi armario buscando el vestido más provocador y elegante que tenga en el armario, porque Jungkook me ha invitado a cenar a un sitio sorpresa. No suele llevarme a sitios de comida rápida, creo que porque busca impresionarme (aunque a mí me vale con un trozo de pizza y su compañía), así que supongo que tendré que ir decente. Pero eso no quita que pueda provocarle un poco, ¿verdad?
Después de mover todas las perchas como mínimo quince veces en lo que parece un tic neurótico, me decanto por un vestido negro corto con la espalda al aire y un escote que prácticamente me llega al ombligo, lo que hace imposible que me ponga sujetador. Cuando me lo pongo empiezo a pensar que quizá es demasiado, porque no me puedo agachar demasiado si no quiero que se me vean las bragas. "¿No es eso lo que quieres? ¿Provocarle?" dice el demonio de mi conciencia que me intenta convencer de que todo esto está bien. En parte creo que lo está, pero no quiero asustarle. Y Jungkook parece de los que se asustan fácilmente ante una chica segura. Quizá por eso le costó tanto acercarse a mí desde un principio.
Estoy pintándome los labios de color burdeos con un pintalabios a prueba de morreos (probado científicamente en los labios de Jungkook), cuando suena el timbre. Pego un bote y compruebo no haberme salido en el tramo final y que todo esté correcto. Porque hoy debo estar impresionante si quiero pasar a la siguiente fase.
Salgo corriendo del baño de mi diminuto piso para abrir la puerta y justo cuando abro la puerta me doy cuenta de que mi intención de parecer perfecta y espectacular se me ha ido a la mierda, porque voy descalza y así soy al menos una cabeza más pequeña que Jungkook. Estupendo.
Pero cuando le veo se me olvida un poco que soy más bajita y que he arruinado un poco mi plan, porque me deja sin habla. Va vestido con unos pantalones de pinzas y lleva una camisa blanca con un par de botones abiertos metida por dentro de los pantalones. Y podría ser simple, pero en Jeon Jungkook nada queda simple.
Pero si hay algo mejor que ver lo guapo que está, es ver la cara que pone al verme. Porque, aunque no llevo los tacones, se le abre la boca involuntariamente y empieza a crujirse los nudillos, nervioso de repente. Yo sonrío un poco, confiada por su reacción.
—Has llegado pronto, ¿no? —pregunto, observando mi reloj de muñeca, porque habíamos quedado a las 6:00 y son las 5:50. Jungkook suele ser bastante puntual, pero no tanto.
—Me moría por verte —dice, mirando al suelo. Y a mi se me estruja el corazón, como con cada comentario que hace de ese estilo.
Me acerco a él y me pongo de puntillas para cogerle del mentón y poder darle un casto beso en los labios. Él se pone rojo y sonríe.
—No te avergüences por decirme lo que sientes. Yo también me moría por verte, ¿sabes?
Jungkook sonríe más y esta vez es él quien se acerca para darme un beso, aunque no le dejo que sea un simple roce y engancho sus labios con los míos. Tendré que verificar (por millonésima vez) que el pintalabios funciona, ¿no?
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Love, Smut & Tears - BTS
FanfictionRecopilación de relatos románticos con mucho amor, sexo y lágrimas. • Heterosexual. • Lenguaje vulgar. • Contenido sexual explícito. • Relatos originales, prohibida cualquier copia y/o adaptación. • Libro originalmente titulado '30 days of Smut', b...
