Sexo por Skype
18:00. Hora de Corea
Miro el mensaje del móvil por debajo de la mesa, sin llamar mucho la atención, y me pongo nerviosa de inmediato. Y un poco ansiosa, la verdad. Me trago la sonrisa que está a punto de asomarse a mis labios cuando me doy cuenta de que no ha perdido la manía de calcular siempre la hora de Corea, no importa en qué parte del mundo esté, y miro a mi madre con un interés que ahora mismo se ha evaporado.
Bebo del cappuccino que he pedido mientras esperaba a que llegase y tamborileo con el pie, nerviosa, mientras escucho muy por encima el tipo de flores que quiere escoger para decorar las mesas.
-¿Qué flores crees que irán mejor para el ramo, rosas o amarillas?
-El amarillo siempre te ha sentado mejor, mamá -respondo, con una sonrisa, y miro mi reloj de muñeca.
Son las 17:30 y, aunque no estoy muy lejos de casa, si quiero llegar a tiempo tendré que salir en quince minutos como mucho de la cafetería. Y todavía me queda medio café. Tomo un sorbo más grande que el anterior, rezando para que, si mi madre me ve acabarme con urgencia la bebida, haga lo propio con la suya.
-¿Crees que a Seong le gustará el amarillo?
-Mamá, va a casarse contigo, seguro que le da igual el color de las rosas de tu ramo con tal de que llegues puntual -sonrío con ternura.
Mi madre, aunque ahora pueda parecer insegura, es una persona muy valiente. Por eso tuvo el coraje suficiente para pedirle el divorcio a mi padre cuando se enteró de su aventura con su secretaria. No le importó seguir queriéndole, porque tenía claro que un hombre que no la respetaba y no cumplía su palabra no la merecía. Por eso le hizo firmar unos papeles que abrieron una brecha en su corazón que intentó curar con tiritas.
Fue lo suficientemente valiente como para separarse a pesar lo que pudiera decir la gente. Por eso se vio recompensada con un hombre como Seong. Alguien que sabe que ella no necesita un hombre que la proteja, pero que ha decidido compartir lo que le quede de vida con ella. No importa que piensen que el divorcio era una mera excusa para cambiar de hombre, lo que a ambos les importa es que se quieren, y desean celebrarlo de todos los modos posibles. Lo admiro.
Me encantaría poder hacer lo mismo. Sentirme lo suficientemente valiente como para hacer pública mi relación, esa de la que ni si quiera mi madre tiene conocimiento, pero en realidad sé que me sentiría egoísta haciéndolo. Porque a mí me da igual lo que pueda pensar la gente, que me vayan a perseguir por la calle para lanzarme tomates o que salga en todas las portadas de la prensa rosa coreana. La única razón por la que no he gritado a los cuatro vientos que estoy enamorada de Kim Namjoon es su alter ego: RM. La cara pública, líder del grupo coreano más famoso del país y, probablemente, del planeta. El perfecto idol.
Las novias solo son una mancha en el expediente de los artistas cuando se hacen públicas. Despedidos de sus empresas, obligados a abandonar a sus parejas o a elegir entre su carrera profesional y su futuro sentimental. Enamorarse al final es más un pacto con el diablo que el sentimiento tan bonito que estoy viendo desprender a mi madre cada vez que habla de Seong.
Doy un sorbo más grande al café y miro el reloj: en diez minutos me marcho.
-¿Vas a venir a la boda sin acompañante? ¿Seguro?
Me entran ganas de irme de inmediato, pero me quedo pegada a la silla porque es mi madre. Ha preguntado lo mismo al menos quince veces desde que se lo comuniqué por primera vez, sin atisbo de duda, hace ocho meses. Por aquel entonces había empezado a salir con Namjoon y sabía que si la relación progresaba no podría llevarle conmigo. Si por el contrario lo nuestro no era más que algo pasajero tampoco querría llevar a nadie más. Por eso respondí con tanta seguridad.
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Love, Smut & Tears - BTS
FanfictionRecopilación de relatos románticos con mucho amor, sexo y lágrimas. • Heterosexual. • Lenguaje vulgar. • Contenido sexual explícito. • Relatos originales, prohibida cualquier copia y/o adaptación. • Libro originalmente titulado '30 days of Smut', b...
