09. La luna - kth

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Al aire libre

A veces lo recuerdo. Sus manos en mi cuerpo. Sus gruñidos en mi oído. El dolor.

Viene cuando menos me lo espero. Cuando estoy haciendo la comida, duchándome o simplemente cuando estoy intentando concentrarme en alguna clase de economía. Ni si quiera lo pienso, solo viene, y por un momento dejo de respirar. Hasta que me doy cuenta de que todo pasó, que estoy bien y no tiene por qué volver a ocurrir.

A veces recuerdo los gritos, los forcejeos y los insultos. A veces recuerdo que no era amor, que era tóxico, y pienso que yo sí que me sentía enamorada.

Y cuando ocurre, cuando todo lo vivido viene a mi mente, solo rezo para que no sea mientras estoy con él, porque sé que le duele. Rezo para que mi cerebro le mande a mi cuerpo la señal de que todo está bien. Aunque muchas veces no logra captarlo.

Me gustaría olvidarlo todo, pero cuando has pasado tanto tiempo encerrada, ¿es realmente posible sentirse libre?

-Esta tarde subiré el tema nuevo al aula virtual. Revisadlo, porque mañana empezaré a resolver dudas.

El profesor se despide con esas palabras y yo cierro el ordenador, lo meto en mi mochila y salgo de clase. O lo intento, porque alguien tira de mi mochila hacia atrás, y de no ser porque unas manos sujetan mis brazos me hubiese caído de culo.

-¿Quién te crees que eres, gilipollas? -pregunto, dispuesta a encarar al idiota que haya decidido que es buena idea darme un susto de muerte.

Me digo que me da igual quién de mis compañeros ha sido, porque le voy a echar una bronca monumental. Al menos hasta que, cuando me giro, me topo con su sonrisa cuadrada y me tranquilizo. Pero igualmente le doy un golpe en el hombro. Ni se inmuta.

-Tu novio -me responde, con una sonrisa todavía más grande-. ¿No me vas a dar un beso? No me has mirado en toda la hora.

Conocí a Taehyung en clase cuando comencé la carrera hace ya un año. Al principio solo era el chico listo que se sentaba en la otra punta del aula. Él respondía a todas las preguntas de los profesores como si ya se hubiese sacado la carrera antes. No fallaba, y creo que por eso todo el mundo le tenía un poco de tirria. Hasta que un día lo hizo, se equivocó. Y yo le corregí.

Taehyung entonces empezó a acercarse más. Un puesto por día, hasta que se sentó a mi lado. Fingió no saber quién era y, como si yo no me hubiese percatado de su presencia, me pidió copiar los deberes del día. Claro que yo sabía que los tenía hechos, así que le pedí que fuese al grano, y lo hizo. Quería una cita. Igual que ahora quiere un beso.

Yo miro a los lados de la clase, sujeto su manga y le saco fuera del aula.

-¿Y mi beso? -insiste, porque le estoy arrastrando hasta un sitio en concreto: el baño de discapacitados.

-Impaciente -le digo, cuando cierro el pestillo de la puerta. Taehyung sonríe y yo intento borrarle la sonrisa con un beso cortito.

-¿Ya? ¿Me has encerrado en un baño solo para esto? -pregunta y, con mucho cuidado, posa sus manos sobre mis caderas.

-Me gusta estar a solas contigo, no rodeada de gente -respondo, encogiéndome de hombros y poniendo mis manos en su nuca. No es toda la verdad, y él lo sabe. Porque todavía tengo miedo.

-¿No es porque quieras, no sé, darme más besitos en compensación por todas las miradas que hoy no me has echado?

Yo sonrío un poco, por primera vez en todo el día. Vuelvo a juntar mis labios con los suyos un momento, en lo que va a ser un beso cortito, pero Tae no deja que sea así, enganchando sus labios con los míos. Siempre delicado, siempre correcto, pero pasional. Así es Tae. Y me encanta.

Love, Smut & Tears - BTSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora