Sexo con ropa
Escucho el pitido desesperado de un coche en la calle y, sin ni si quiera mirar por la ventana, sé quién es, así que cojo mi bolso y salgo corriendo de casa. A estas alturas todo el vecindario me ha asociado con ese pitido del infierno, así que siempre suelo bajar lo más rápido posible para que deje de sonar.
—¿A quién cojones pitas? ¡Deberían pitarte a ti que estás en doble fila! —grita un señor al coche que tiene los intermitentes puestos. La persona dentro del coche se asoma un poco por el lado del copiloto, pero no dice nada. En parte porque en ese momento me ve.
La sonrisa de dientes minúsculos de Yoongi me recibe cuando abro la puerta del copiloto a toda prisa. Porque sigue pitando y sé que hasta que no una sus labios con los míos, no va a parar. Por eso me inclino y le intento dar un besito corto, pero eso nunca funciona con Min Yoongi. Engancha sus labios en los míos como si lo necesitase para respirar. Aunque al final lo que pasa es que me acabo quedando sin respiración. Y a este paso sin el pintalabios que me he puesto. Así que, cuando arranca, bajo el parasol para mirarme por el espejito. Por suerte no está muy mal.
—¿Te has puesto tan guapa solo por mí? Porque normalmente no lo haces —me dice, con la mirada en la carretera y una sonrisa divertida.
—Podría decirte lo mismo. Creo que es la primera vez que te veo en traje —le reprocho.
Yoongi y yo no somos la típica pareja. Puede que llevemos ya cerca de un año juntos, pero la fase de impresionar al otro nos la saltamos olímpicamente. A estas alturas nos hemos visto más en pijama y con la cara lavada que arreglados. O bueno, quizá debería decir que nos hemos visto más desnudos que vestidos. Aquí la prueba.
—Un formalismo más, no te emociones.
Yo sonrío. Min Yoongi es un borde, pero le quiero con locura.
—Tú tampoco. A ver si te crees que compré este vestido por ti.
Bueno, puede que tampoco yo sea la alegría de la huerta.
—Me sentiría muy ofendido si lo hubieses comprado para mí. Ya sabes, porque a mí lo único que me apetecería hacer con ese vestido es quitártelo.
Yo le miro, sin poder esconder mi sonrisa, pero negando con la cabeza.
—Pues guárdate las fantasías. Tenemos que acudir a una fiesta con un montón de gente, ¿no?
—Vaya, ¿es por eso ese vestido? ¿Porque vas a ver a mi familia?
—Claro que es por eso. Voy a conocer a tus padres, tendré que causar buena impresión —le respondo. En parte un poco molesta porque me haya calado.
—Me tienes que gustar a mí, no a ellos —responde, con un encogimiento de hombros—. Y me gustas demasiado, así que no te preocupes.
Yoongi me sonríe de nuevo y yo me siento un poco más aliviada. Aunque, siendo sincera, sigue siendo un peso enorme. Porque a pesar del año que llevamos saliendo juntos, siento que tiene que haber algo malo en mí para que no haya decidido presentarme a su familia hasta que su hermano ha anunciado su compromiso. De hecho, parece que mostrarme ante ellos ahora es una obligación y no algo que haga porque se siente orgulloso de lo nuestro. Quizá es eso lo que más me pesa de todo. Pero dejo que su sonrisa sea lo último que se diga sobre esta conversación en el resto de trayecto.
Tampoco me da mucho tiempo a pensar sobre ello, porque enseguida estamos en una casa enorme con un jardín casi tan grande como la extensión de la casa. Yoongi deja el coche con mucho recelo a un aparcacoches que se lleva el vehículo a Dios sabe dónde.
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Love, Smut & Tears - BTS
FanfictionRecopilación de relatos románticos con mucho amor, sexo y lágrimas. • Heterosexual. • Lenguaje vulgar. • Contenido sexual explícito. • Relatos originales, prohibida cualquier copia y/o adaptación. • Libro originalmente titulado '30 days of Smut', b...
