Mi nombre es Lucía Rodríguez y junto a mi grupo les vamos a exponer sobre cómo acabé metida en este peo.
"Marico, nunca entiendes nada. ¡Qué peo contigo, Luke!"
#1 en 5sos 14/11/2018
#10 en lukehemmings 2/11/2018
#2 en michaelclifford 2/11/2018
#4 c...
La corona de las dedicaciones se la lleva @aimr04, (porque mana, comentaste burda y te lo mereces), y también @sugarohhoney QueenBeckDaviesy @JeniferAE08
Acuérdense que la dedicación va pa' l@s 4 que más comenten.
Btw, L@S AMO DEMASIADO, mano (explico bien en la nota del final), así que los dejo leer tranquilos...
Habíamos salido de la casa, y juntos, estábamos caminando por la orilla de un lago que era rodeado por otras varias casas, incluyendo la de la rumba.
Me gustaba burda el ambiente; era como todo súper tranquilo, como si estuviera soñando. La luna se reflejaba sobre el agua, por lo que tampoco estábamos en penumbra, y dado el silencio, Luke y yo parecíamos ser las únicas personas existentes en ese momento.
Hasta entonces, ninguno había dicho nada; pero la verdad era que yo lo prefería así. Estaba cagada de lo que aquel pudiera decir, y que eso hiciera que yo no aguantara más el queso y me le lanzara encima.
Pero no podía; tenía que controlarme... 1. Porque yo no le gustaba; eso era imposible considerando que hablamos de Luke Robert Hemmings. 2. Porque mi mamá me había dicho que lo conociera bien, y en ese momento no lo hacía, ni de cerca.
Así que, tipa regia, seria, que no se deja llevar....
Esperemos...
—¿En qué piensas? —me preguntó, de repente, aún hablando con ese tonito tan uff que me provocaba meterle ahí mismito.
Contrólate, carajita, me exigí a mí misma.
—En la razón por la que me habrás pedido a mí que te acompañe —contesté, enarcando una ceja con una media sonrisa.
No quería que las cosas entre nosotros fueran muy tensas —porque eso iba a ser que mi nivel de queso aumentara—, así que pensé que con una sonrisa siempre se aligeraba el ambiente.
—¿Tan raro te parece? —Él sonrió también, frunciendo el cejo. Se dio la vuelta quedando de frente a mí, pero siguió caminando, sólo que de espaldas.
—Digamos que no es que nos conozcamos de toda la vida. —Alcé mi mirada hacia la suya, chocando con sus pepas de ojos azules.
Naguara de bello que es, no pude evitar pensar.
—Eso lo sé —respondió, echando un breve vistazo hacia atrás para no caerse—, pero ese es el punto, ¿no crees? A mí, personalmente, me interesa conocerte, y me pareció un buen momento para empezar.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Maarico. La cucagua, aiuda.
Toda nerviosa, miré hacia otro lado, intentando no reírme para ocultar mis nervios, como solía hacer. —¿Qué quieres saber? —acabé preguntando, regresando mi vista hacia el chico, otra vez.