Mi nombre es Lucía Rodríguez y junto a mi grupo les vamos a exponer sobre cómo acabé metida en este peo.
"Marico, nunca entiendes nada. ¡Qué peo contigo, Luke!"
#1 en 5sos 14/11/2018
#10 en lukehemmings 2/11/2018
#2 en michaelclifford 2/11/2018
#4 c...
Les cuento que tengo todos los caps restantes escritos hasta el último, que lo llevó por casi la mitad
Por eso, igual que la vez pasada, si se activan de verdad bastante soltamos maratón
Mucho love❣️
Llevaba unos quince minutos sentada en un banquito del parque que quedaba frente al edificio de Juanpa, batuqueando la pierna como senda licuadora para calmar los nervios y la resaca.
Estaba cagada por cómo fuera a reaccionar Michael cuando me viera. ¿Notaría lo que había hecho? ¿Se me vería en la cara, casi que pintado con Sharpie permanente en la frente?
¿No era lo que querías, pues?, me reclamaba mi subconsciente. ¿La idea no era que Luke se enterara y sufriera lo mismo que estás sufriendo tú?
Pero no, no quería eso, por mucho que hubiera sido la idea inicial. No me sentía para nada orgullosa de haber actuado como la propia carajita y haber tomado decisiones tan estúpidas e infantiles. Claro que tenía derecho a equivocarme, pero eso no implicaba alzar la barbilla ante mis errores.
Y por muchas ganas que tuviera de usar a Luke de saco de boxeo, no me sentía mejor al haberle montado los mismos cachos que él me había montado a mí. De hecho, sólo había conseguido quedarme con un sentimiento de culpa que pesaba más que'r coño.
Moraleja: la venganza no es justicia, y no te hace sentir mejor.
Pero aunque Mike hubiera sonado bastante relajado y comprensivo por teléfono, no podía saber qué cara pondría al verme a los ojos y darse cuenta de que algo había cambiado en la Yolanda, que algo se había roto. Y lo peor era que lo había vuelto mierda yo misma, aunque ayudada.
—No es por nada —una voz bastante conocida interrumpió mis pensamientos, sacándolos de la larga charla que llevaban teniendo en mi cabeza desde hacía rato—, pero estoy de tu lado. Así que si tienes un par de escobas por ahí, podríamos ir hasta donde Luke y...
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—Sí eres marico —respondí con una sonrisa que no pude ocultar, dándome la vuelta y parándome para poder encontrarme con mi segundo mejor amigo. Sin siquiera importarme que el pantalón se me estuviera cayendo, lo abracé, tan fuerte que de vaina y no lo estripo ahí.
—No sé. Piénsalo. —Me abrazó él también, igual de duro, dejando que reposara la cabeza de uno de sus hombros mientras un par de lágrimas se me escapaban. Aunque intenté evitarlo, no conseguí pararlas—. Si tú lloras, yo me deprimo. —Mike me acarició el pelo, apretándome más fuerte contra su pecho—. Así que te lo prohíbo. —Hizo una pausa, como si fuera a decir algo pero no supiera exactamente el qué—. ¿Cómo es que dice Fiorella? —optó por preguntar en lugar de seguir buscando en sus archivos cerebrales.