capitulo 11

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Verdaderamente no estaba prestando atención a la película. Rafael lo había llamado esa tarde en la que había estado recordando lo ocurrido con Amaia en la playa y le había dicho que todos los chicos irían a ver pelis en su casa, él sin pensarlo había ido allí, pero Amaia no había bajado, al parecer estaba escribiendo los últimos capítulos de la historia. Dios su corazón palpitaba tan rápido al recordarla...era tan perfecta, y era toda suya...tenia que decirle lo que sentía, tenia que confesarle que la amaba y que para él todo aquello era mucho mas que sexo, que por cierto era el mejor de su vida, bueno, era el único que había probado pero era el mejor para él, estar con la mujer de su vida no tenia precio.

Sintió la mano de Sara tocándole la pierna y se envaró, ella le sonrió sensualmente y él frunció el ceño.

-Esto que...voy al baño...-Dijo carraspeando, nadie le prestó demasiada atención pues todos estaban bastante pendientes de la película.

Tocó la puerta suavemente y escuchó la dulce voz de ella diciéndole que entrara, cuando sus ojos se cruzaron los dos sonrieron y él cerró la puerta a su espalda con pasador.

-¿Puedo?.-Preguntó pícaro.

-¿Ya estás dentro no?.-Él sonrió acercándose y ella se puso de pie detrás del escritorio. Se miraron por varios segundos antes de romper en risas y antes de que Alfred se abalanzara sobre ella para besarla como un desquiciado, aunque ya con muchas más experiencia, la experiencia que le había dado el poder hacerle el amor.

-Te extrañé...-Le susurró al oído para luego besar su cuello. Ella cerró los ojos sin dejar de sonreír.-¿Por qué no bajas?.

-Porque quería evitar justamente esto...-Rió apartándolo.-Si te veía las ganas de besarte me vencerían. Además, estoy terminando la historia...-Señaló la portátil.

-¿No hay tiempo para mi?.-Ella sonrió acariciándole el cuello de la camiseta.

-Ahora mismo no...y menos con toda esa gente abajo.-Le susurró muy cerca de la boca a Alfred.

-¿Qué tiene?.

-Pueden escucharnos...-Alfred no resistió tener su aliento tan cerca y volvió a besarla.

-Necesito...-Comenzó a decir acariciándole la espalda pero Amaia lo apartó riendo.

-Si, yo también lo necesito, pero necesito antes terminar la historia.

Él resopló.

-Vale, pero déjame quedarme...juro que no te molestaré.

-Vale...pero abre la puerta, no quiero que nadie piense lo que no es.

-Pero si al final es lo que piensan.-Amaia rió.

-Venga, ábrela...-Él puso los ojos en blanco y le robó un beso antes de caminar hasta la puerta.

Amaia levantó la vista sobre las gafas que usaba para escribir y vio a su...bueno a Alfred mirarla completamente hipnotizado mientras ella escribía.

-¿No te aburres?.-Preguntó haciendo que él sonriera.

-Para nada, mientras tu imaginas y escribes yo también imagino cosas.-Ella rió por lo bajo con picardía.-Aun sigo quitándome arena de partes que no sabia ni que tenia, que lo sepas.-Ella siguió escribiendo sin dejar de sonreír.-¿Sabes?, deberías juntar a la hija de Inés y el otro chico con el primo de...-Él se calló al ver que Amaia lo miraba asombrada.-¿Qué?.

-¿Estas hablando de los personajes de mi historia?.

-Si, los de esta saga, son muy interesantes.-Ella rió.

Permiteme SeñoraWhere stories live. Discover now