Rafael miró a su amigo mientras él reía leyendo un mensaje en el móvil.
-A ver cuando me la presentas ¿eh?.-Dijo divertido y Alfred aun riendo levantó la vista.
-¿Qué?.-Dijo distraído.
-Como te tiene la chica ¿eh?.-Rió.-Venga, como se llama al menos...
Alfred guardó su móvil poniéndose serio.
-Un día la conocerás.
-¿Por qué tanto misterio?.
-Ella tiene algunos problemas con...su familia, así que no quiere que lo digamos aun...
-¿Problemas?.
-Si, cree que no van a aceptar lo nuestro.-Dijo con el ceño fruncido al pensar que estaba contándole todo justamente a Rafael.
-¿Y por que no?.-Ambos estaban mirando un partido en la casa de Alfred.
-Hola, Alfred.-Vieron entrar a María la hermana menor de Alfred, de quince años, venia bastante sonriente y al ver a Alfred su sonrisa se amplió.-Hola, Rafa.
-Hola, Mari.
-¿Tú donde estabas?.-Preguntó Alfred besándola en la mejilla.
-Con las chicas...-Alfred la vio con los ojos entrecerrados y ella rio.-¿Qué?.
-¿Con las chicas?.
-Claro.
-¿Y por que hueles a chico?.-Ella apretó los labios y terminó riendo.
-Claro que no, estaba con ellas...
-Ya...
-No dejes que te intimide, Mari, él también tiene novia.-Intervino Rafael.
-¿Tienes novia?.-Dijo Mari asombrada.
Alfred miró a Rafael con cara de "gracias por eso".
-Pues...
-¡Que guay!...¿y por que no la traes?.
-Eso mismo quiero saber yo...-Comentó Rafa divertido viendo la televisión.
-A ver, esto de dos contra uno no me gusta nada.-Dijo Alfred y Mari rió.
-¿Dónde están papá y mamá?.
-Papá no lo sé, y mamá está en casa de Beatriz haciendo no se que.-Respondió Alfred.
-Bueno, voy a cambiarme, le dices a mamá que me voy al cine con las chicas.
-¿Qué?, ¿pero no acabáis de salir?.
-Si, pero saldremos otra vez.-Sonrió.-Quita esa cara que estamos en verano.
-Ya, pero no me gusta ese olor que traes.-Mari rió.
-Deja la obsesión, Alfred.-Se levantó y terminó yéndose del lugar.
-¿Crees que sale con las chicas de verdad?.-Frunció el ceño mirando la televisión, Rafa soltó una risita.
-A mi me parece que eres un poco celoso, Alfred.
-¿Tú crees?.
-Te entiendo, aunque no tengo hermanas yo lo soy con mi madre...-Alfred se puso tenso.-Es que me enerva que los tíos la miren, ¿sabes lo que te digo?, la miran como si fuese un trozo de carne o yo que se...-Suspiró.-Mi madre es preciosa y se que es inevitable pero no me gusta, no me gusta...-Alfred no dijo nada, aquello lo había puesto nervioso.
-¿Y para cuando sale el libro?.-Amaia levantó la vista del móvil terminando de enviar aquel mensaje y miró a su hermana que la veía con la taza de café en los labios, ambas estaban en la cocina tomando un poco de café mientras Carlos dormía la siesta y Sara se pintaba las uñas. Ese era su penúltimo día en Mallorca pues Carlos tenía que regresar al curro. La verdad es que se alegraba mucho al ver a su hermanita tan feliz, pero sabia que toda esa relación que tenia con ese niño era una locura.
