capitulo 10

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-Aun no puedo creer que me hayáis convencido de venir aquí...-Refunfuñó Amaia caminando por la arena de la playa, todo se veía bullicioso pues era verano y se veía a las familias y a los chicos ir y venir a la playa.-Lo único que quería era terminar el capitulo de...

-Ais, Amaia, Amaia...si pareces que tuvieras sesenta años.-Le dijo Ingrid riendo.-Pareces ermitaña encerrada en ese estudio...además, últimamente lo cierras con pasador.-Meneó la cabeza.-Vine a visitarte y casi ni te veo la cara.-Amaia se sintió un poco culpable...en realidad no se encerraba precisamente a escribir...-Además, necesitas distraerte, lo de Ángel...-Amaia puso los ojos en blanco.

-Terminamos en buenos términos...-Sobretodo mi conciencia y yo...

-Ya, pero nunca es fácil cuando se termina una relación, tienes que...

-¡Venga, zoquete!.-Rafael pasó corriendo con un balón interrumpiéndolas. Dos segundos después Alfred también llegó pero con un paso mas lento mirando a Amaia.

¡Dios santo!, estaba solo con unos pantaloncillos azules con detalles playeros en amarillo...su piel se veía bronceada y tenia los rizos hacia atrás gracias a una cinta. Él le sonrió y ella sintió que se mareaba al ver sus abdominales y luego aquella enorme espalda que a penas la noche anterior había acariciado sin ningún tipo de vergüenza o remordimiento.

-Hola...-Les sonrió a ella y a su hermana.

-Hola, Alfred.-Respondió Ingrid, Amaia aun estaba intentando recobrarse, ¿Cómo es que lo deseaba tanto?.

-¡Esperad chicos!.-Sara pasó también siguiendo a los chicos, pero Amaia sabia perfectamente porque estaba tan sonriente...terminó sonriendo, daba igual, esos abdominales y esos rizos eran solo suyos. A veces se preguntaba si Alfred no sentía algo mas y ella estaba haciendo mal en...

-Ay estos chicos...-Carlos llegó unos segundos después jadeando, al parecer había intentado mantener el ritmo de los demás pero sin éxito.

-Carlos, no deberías alborotar tanto a estos chicos....-Refunfuñó Ingrid.

-Déjalos, mira que bien se lo pasan.-Sonrió mirando mientras Alfred y Rafael seguían con el balón y Sara intentaba llamar la atención de Alfre.-¡Eh, Rafa...venga lánzala aquí!.-Dijo corriendo.

Ingrid rió poniendo los ojos en blanco.

-Eso es lo que adoro de él, nunca pierde ese espíritu...-Amaia estaba tan concentrada mirando cierta espalda bronceada y ciertas piernas bien formadas que no se estaba enterando de nada.-¿Estás molesta aun?.-Amaia giró la vista al sentir la mano de su hermana sobre el brazo.

-¿Qué?.-Dijo confundida.

-¿En que mundo estás?, deja la historia que escribes en casa, aquí estamos para divertirnos...-Amaia regresó la vista a aquel cuerpo que la enloquecía y se mordió el labio sonriendo.

-Si, tienes razón...hay que divertirse.-Ingrid se detuvo en seco al verla correr hacia donde estaba todo el mundo jugando al futbol.

-¡Eh pero...!-Gritó y terminó poniendo los ojos en blanco mientras reía y buscaba un lugar para sentarse y observarlos a todos correr detrás de un balón...en realidad no entendía el chiste del juego pero era divertido verlos a todos.

 -Esperad esperad...-Intervino Carlos de repente al ver que aquello era un desastre.-Mejor hacemos un partidillo...-Cogió el balón.

-¡Yo quiero en el equipo de Alfred!.-Gritó enseguida Sara.

-No, mejor...Rafa juega contigo y tu tía, y Alfred y yo, así estamos mas balanceados.-Sara resopló.

-Vale, venga...-Dijo Rafa colocando unas piedras.

Permiteme SeñoraWhere stories live. Discover now