-¿Señora?.-Amaia reacciono cuando la cajera la llamo por tercera vez.
Estaba en la farmacia comprando varias cosas, entre ellas la prueba de embarazo. No podía esperar mas, habían pasado dos días mas y ella ya no aguantaba toda la situación. Le había prohibido a Alfred ir hasta su casa, sobre todo porque ya Rafael estaba allí, y aunque su hijo no había mencionado el tema de Alfred aun, sabia que no le haría gracia todo lo que estaba pasando. Pero claro, ahora se encontraba a Alfred en la farmacia, de todas las farmacias que habían, él tenía que ir a esa también. Joder. Él la miro enseguida y ambos se sostuvieron la mirada, le dolía, aun le dolía mirarlo. Él se acerco y ella bajo la vista, si daba un paso mas le daría un tortazo, la rabia que había estado guardando esos días estaba acumulada y deseosa de salir.
-Amaia...-Dijo él acercándose.
-Vete, Alfred.-Le dijo sin mirarlo con el ceño fruncido, pagando las cosas que estaba comprando.
-Amaia, escúchame, tenemos que hablar...
-Creo que las cosas están bastantes claras.
-No, no lo están, escúchame por favor.
-No.-Dijo tomando las bolsas y comenzando a caminar hacia la puerta, todo el mundo en la tienda volteo a verlos cuando Alfred la tomo bruscamente del brazo para no dejar que se fuera y las bolsas que tenia Amaia en la mano cayeron al suelo. Todo se esparció, incluyendo la famosa prueba. Alfred miro la prueba durante varios segundos, luego levanto la vista mirando a Amaia con los ojos abiertos sin soltarle aun el brazo.
Vio como el labio de ella comenzaba a temblar y luego se derrumbaba.
Alfred detuvo el auto de Amaia al no soportarlo mas, verla en ese estado le provocaba tanto dolor que no podía explicarlo. Había tenido que pedirle las llaves y convencerla de que lo dejara llevarla, no podía conducir así, aunque ahora que lo pensaba, él tampoco estaba en óptimas condiciones para hacerlo. Miro al frente unos segundos, se había detenido frente a una plaza, el día estaba tranquilo al ser un domingo, pero Alfred podía sentir el dolor emanando de Amaia, de su Amaieta.
-¿Amaia?.-Ella seguía con la cabeza pegada a la ventanilla, y aunque se habían detenido, aun no decía nada.-Amaia, mírame...-La tomo del brazo pero Amaia no giro la cabeza.-¿Podrías escucharme, por favor?, solo te pido eso, escúchame.-Ella suspiro girando la vista y a Alfred se le partió el corazón al ver las lagrimas bañar su mejillas. Paso sus dedos suavemente quitándole los restos de lagrimas y ladeo la cabeza mirándola.-Mírame a los ojos.-Ella lo hizo y su labio inferior volvió a temblar.-No, no llores, solo mírame...mírame y dime que te dicen, se que lo sabes, se que sabes que te amo como nunca ame a nadie en el mundo, fuiste la primera mujer en mi vida, y así seguirá siendo.-Ella no le respondió sino que aparto la vista mirando al frente.-Lo que viste...-Resoplo.-Si fue lo que viste, no lo voy a negar, pero no de la forma que crees, Amaia, yo...ella me besó y yo no reaccione a tiempo, pero te juro que entre ella y yo...-Amaia lo abrazo de repente, él se sorprendió pero la rodeó con sus brazos enseguida apretándola contra su cuerpo.
-Abrázame, Alfred, por favor...-Dijo entre sollozos, como si fuese una niña pequeña.
-Shh...claro que si, mi sol, mis brazos son solo tuyos, no tienes que pedírmelo ni siquiera.-Le beso el pelo y la sintió sacudirse dentro de sus brazos.-Todo va a ir bien...
-No, no va a ir bien, esto...esto no esta bien Alfred, tu eres solo un niño, ¿Cómo vas a tener un niño si tu eres uno?.
-No soy un niño, Amaia.-Dijo firme separándose para mirarla.-Y si de verdad estas embarazada estaré feliz de tener un niño, y mas si es contigo.-Ella sonrió a medias en medio de las lagrimas.
-Cuando Rafa se entere...-Alfred puso una mueca.
-Creo que unos cuantos golpes mas no me harán daño.
-No dejare que te haga daño...-Le acaricio una mejilla y Alfred tomo sus dedos besándolos.
-Perdóname por hacerte sufrir.
-Perdóname tu por ser tan cabezona.
-Te amo, mi sol.
-Y yo mi niño, pero tengo mucho miedo.
-¿Desde cuando lo sabes?.
-No se, es que se suponía que el periodo me vendría hace unos días pero...
-¿No estas segura?.-Ella negó.
-Pero vamos, que esto mismo me paso con Rafa.
-Amaia, quiero que sepas que, pase lo que pase estaré contigo.
-Esto va mucho mas allá, Alfred...-Dijo mirándolo.-Un niño te condenaría a ti a...
-¿Me condenaría?.-Rió.-Amaia, un niño seria un regalo para mi, ¿y sabes por que?, porque es tuyo, es mío también, pero es tuyo y eso me basta.
-Tus padres, Rafa...son muchas cosas.
-Podremos con eso.-Le acaricio el pelo.-Dime que no tienes los ojos hinchados de llorar.-Ella sonrió.-¿Por mi?.-Dijo apenado y la beso fugazmente en los labios.-Lo siento.
-Tendrás que compensarme.-Dijo de repente picara haciéndolo reír.-Ya en serio, llévame a casa, quiero salir de esto.-Él asintió y sin soltar los dedos de ella condujo hacia la casa de Amaia.
Alfred estaba a punto de subirse por las paredes, tener a Rafael mirándolo fijamente con cara de muy pero muy pocos amigos, mientras Amaia se hacia la prueba no era lo mejor del día. Miraba fijamente el suelo mientras sentía la mirada inquisidora de su ex amigo.
-Más te vale que estés pensando en hacerte cargo de esto...-Murmuro con los dientes apretados.
-Por supuesto que si, ¿no te dije que amo a tu madre?.-Rafael lo miro como si aun le costase escuchar aquello.
-Dios, tío, un hermano, y tu eres el padre...-Dijo sin podérselo creer.-Es que no te mato porque no valdría la pena.-Alfred lo miro y vio la expresión dura de él.
-Lo siento ¿vale?, siento haberme enamorado de Amaia, ¿eso querías escuchar?, lo siento, pero paso y no lo pude evitar, nunca ame a nadie como a ella.
-Como la hagas sufrir un poquito, Alfred...-Él carraspeo nervioso.
-La amo, tío, nunca la haría sufrir.
Levantaron la vista al ver a Amaia salir del baño con cara de circunstancia.
-¿Y bien?.-Preguntaron los dos al unísono.
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Esta noche capitulo final
