capitulo 8

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Alfred trataba de concentrarse en el examen que tenía delante, era el último del trimestre y luego vendría el tan ansiado verano, pero al recordar todo lo que había vivido esos días su cabeza le daba vueltas y terminaba sonriendo irremediablemente. ¿Cómo es que la mujer de su sueños, esa que él pensaba inalcanzable, le había dicho que lo deseaba?, sacudió la cabeza. Si esto era un sueño no quería despertar. Recordar como Amaia se estremecía y le susurraba dulces palabras mientras él la llevaba a la cima era la cosa mas excitante que había visto en toda su vida. Ninguna película o revista cutre podía compararse con aquella imagen.

Esa semana a penas la había visto, y cuando lo había hecho las miradas que le había brindado ella lo habían dejado sin aliento. Eran miradas cargadas de promesas, promesas que él quería asegurarse de que cumpliera. Pero claro, no todo era tan bueno como parecía...también estaba el novio de Amaia, con la misma cara de siempre. Apretó el lapicero que tenia en la mano. Aunque le hubiese dicho a Amaia que no le importaba, le importaba y mucho, se moría de impotencia cuando lo veía acariciando a Amaia, no quería que nadie la tocase...resopló, ¿pero que podía hacer?, a penas podía creerse que ella lo mirase como algo mas que el amiguito de su hijo...dios santo Amaia lo desquiciaría un día...

-Eh, tío...-Escuchó el susurro de Rafael.-¿Estás bien?, ¿no estudiaste o que?.-Se puso recto al ver que la profesora levantaba la cabeza. Ambos permanecieron con la vista baja y cuando ella volvió a descuidarse Alfred miró a Rafa.

-No, si que estudie...no te preocupes.-Miró la hoja que tenia delante y sacó a Amaia unos segundos de sus pensamientos.

-Entonces...-Amaia miró a su hermana mientras preparaban el desayuno esa mañana.

-¿Entonces?.-Preguntó confundida.

-Creo que tienes mucho que contarme ¿no?.-Le dijo apoyándose en la encimera. Amaia levanto las cejas.

-¿A si?.

-Hombre, esta semana a penas te he visto, estas metida en ese cuarto escribiendo...demasiado inspiración últimamente ¿no crees?.-Amaia bajó la vista concentrándose en las naranjas para que Ingrid no viese su sonrisa, ¿Cómo es que la conocía tan bien?.

-La normal...

-Ya...venga, cuenta, Ángel parece muy buena gente...

-Lo es...-Pero no es a él a quien debo mi inspiración...

-¿Y que mas?.

-¿Qué es lo que quieres saber?.

-Pues si te hace feliz...

-Claro que me hace feliz.-Frunció el ceño no muy confiada en lo que estaba diciendo.

-¿En todos los sentidos?.-Amaia carcajeó.

-Siempre pensando en lo mismo...-Meneó la cabeza.-Si en todos los sentidos...aunque...-¿Estás loca Amaia?, no puedes contarle a nadie lo de Alfred, ni siquiera a Ingrid.

-¿Aunque...?.

-No debería estarte contando nada, tú a mi no me cuentas.-Ingrid rió.

-¿Qué te voy a contar que ya no sepas?.

-Es verdad.-Rió a su vez Amaia.

-No tengo quejas con mi marido, y tu deberías ir pensando en el matrimonio...

-Que dices.-Carcajeó.-Que va, que va...eso no va conmigo.

-Si, todas dicen lo mismo...

-¿De que habláis?.-Sara entró en la cocina alegre mirando que hacían Amaia y su madre y saboreándose.

-Tu madre que es una cotilla...

-Si, ya ves a quien salí yo.-Sonrió y Amaia le atusó el pelo.-Oye tía...-Le dijo mientras Ingrid estaba ocupada del otro lado de la cocina.-¿Sabes si Alfred tiene novia?.-Amaia se puso tensa y miró a su sobrina enseguida.

-¿Por qué?.-Sara sonrió tontamente.-Es que me encanta, me parece guapísimo...

-Es mucho más grande que tu...-Mira quien habla...

-Solo tiene tres años más que yo.-Frunció el ceño.

-Ya pero...

-¿Tiene novia?.-Insistió.

-No lo se, supongo...-Mintió, dios santo, no podía sentirse celosa, simplemente no estaba bien.

-Vaya...pues no me sirve de mucho tu información.-Rió besándola en la mejilla.-No me queda otra que preguntarle a Rafa...-Caminó hacia la puerta.-Por cierto, huele estupendo.-Les dijo y terminó de salir de la cocina.

-Oye que voy a buscar mi móvil arriba, luego si suena despierta a Carlos y me mata.-Amaia asintió aun con el ceño fruncido. No debería importarle tanto lo que pasaba alrededor de Alfred, pero sin embargo...últimamente no podía dejar de pensar en él.

-Buenos días.-Amaia levantó la vista y se encontró con el causante de su ceño fruncido, no pudo evitar sonreír a medias.

-Buenos días...-Lo vio acercarse y su pulso se aceleró. Venga Amaia, que no ya no tienes quince años...

-Estaba...¿ya Rafa se despertó?.-Le dijo con su tono tierno de siempre.

-No, me parece que aun está durmiendo...pero veo que tú has madrugado ¿no?.

-Es que no podía dormir.-Sonrió de forma dulce.-Alguien ocupaba mis pensamientos.-Se acercó mas a Amaia y ella no se movió, quería tenerlo cerca, muy cerca...

-Pues como no te saques a ese alguien te saldrán ojeras...-Lo vio sonriendo muy cerca de su boca y ella también sonrió.

-Creo que vale la pena...-Juntó sus labios con los de Amaia y ella se dejó envolver por su ternura, agregándole un toque de pasión al beso. Lo tomó por la cintura y Alfred dejó que ella lo acercara a su cuerpo. Las manos de Amaia recorrieron su abdomen y su pecho hasta llegar a sus hombros...santo dios...esto era un paraíso.

-Tengo tantas ganas de ti, Alfred...-Se dio cuenta de lo que acababa de decir y se detuvo, lo vio riendo por lo bajo sonrojado.

-Ni siquiera en mis sueños habías dicho eso...

-¿He estado en tus sueños?.

-Cada noche de mí vida...-Dejo un beso en el mentón de ella y Amaia se dio cuenta de que sus senos reaccionaron con aquel roce...

-Alfred...-Lo empujó separándolo de su cuerpo.-Puede venir alguien...-Él miró hacia la puerta de la cocina y luego le robó otro beso.

-¿En tu estudio?.

-Pero no ahora, tengo que terminar el desayuno.

-Cuando quieras...soy todo tuyo ahora...-Ella se mordió el labio inferior y tomó él rostro de él entre sus manos besándolo.

-Me vas a volver loca, niño.

-No soy un niño.-Le sacó la lengua y caminó hacia la puerta, Amaia no pudo evitar fijar su vista en esa enorme espalda, Alfred era perfecto...

-Hola, Alfred.-Lo saludó Ingrid entrando a la cocina mientras el salía.

-Hola.-Sonrió.

Ingrid dejo el móvil sobre la encimera y miró a Amaia.

-Que guapo el chico ¿no?.-Amaia se giró y sonrió.

-Si...-Dijo sin sonar demasiado entusiasmada pero la sonrisa de su rostro seguía presente.

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Ya teneis una nueva historia "el silencio de tu voz"

Permiteme SeñoraWhere stories live. Discover now