capitulo 14

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Alfred miró a un lado y vio a Amaia completamente rendida bocabajo en los brazos de Morfeo, y aunque no estuviese en sus brazos no se enfadaba, se veía bastante cansada, ni siquiera se había despertado con el sonido del móvil. Rió por lo bajo y luego le acarició el pelo con cuidado de que no se despertara. Ojala pudiese tenerla así toda su vida, poder mirarla dormir cada día de su vida, era la imagen mas hermosa que había visto nunca. Escuchó que tocaban la puerta y miró a Amaia nuevamente, pero esta seguía completamente rendida, sonrió de nuevo y se puso los calzoncillos. Había pedido una botella de vino y un par de rosas en la recepción, se asombró por la rapidez con la que habían traído todo. Se acercó de nuevo a la cama y se recostó junto a Amaia mirándola con los ojitos brillante. Con la rosa acarició su pelo, su rostro, su cuello y su espalda. Amaia al parecer no quería despertar y él volvió a reír, esta vez acariciando su nariz con la rosa y besando su mejilla, el olor de su piel lo hipnotizó como siempre, coco y rosas...pensó sonriente.

-Mmm...-Se quejó ella con voz de niña al sentir aquellas tiernas caricias y los labios de Alfred sobre su mejilla.-Cinco minutos más...-Le dijo y él sonrió llevando sus labios hasta los de ella.

-Por mi tienes toda la vida para quedarte aquí, mi amor...-Le susurró al oído haciendo que Amaia se estremeciera.

-¿Qué hora es?.-Preguntó aun sin abrir los ojos.

-Las nueve...-Dijo con voz calmada y vio como ella abría los ojos de golpe.

-¡¿Qué?!...¿las...?.-Dijo apoyándose en los codos, tenia el cabello alborotado.

-Cálmate, anda.-Rió y le enseñó la rosa. Amaia miró la rosa y luego vio la tierna sonrisa de Alfred...¿Cómo alguien podía resistirse a tanta ternura?, no se podía. Terminó mordiéndose el labio y tomando la rosa.

-¿Y esto?.

-Para mi sol...-Le acarició una mejilla besándola dulcemente en los labios.-También hay vino...-Dijo señalando una mesa que estaba en medio de la habitación.

-Alfred, es tarde...

-No, no lo es.-Se levantó y Amaia volvió a morderse el labio al ver la espalda denuda de Alfred, y aquellas piernas tan bien formadas...suspiró, se notaba que era futbolista.-Me ha llamado Rafa...-Miró a Amaia y vio como esta que estaba oliendo la rosa lo miraba con los ojos abiertos.-No te preocupes, se va a una fiesta o algo así...-Amaia frunció el ceño.

-¿Una fiesta?, pues no me dijo nada...

-Tú tampoco le dijiste que estabas aquí ¿no?.-Dijo Alfred divertido sirviendo el vino en las copas.

-Es diferente, yo soy la madre...-Alfred rió acercándose y estirándole una de las copas.

-Pues eres una madre hermosa...-Le dijo en tono pícaro y ella sonrió bebiendo vino.

-No lo entiendo.-Dijo de repente y él la miró sin entender.-Me he enamorado, pero nunca como ahora...no se que tienes, niño, pero te quiero muchísimo.-Lo ultimo los dijo con voz de niña y se tapó la cara, Alfred sintió su corazón latir muy rápido y ladeó la cabeza.

-Yo si lo entiendo en cambio. Tu eres mi sol.-Se encogió de hombros.-Nunca habrá nadie mas.-Rió.-Voy a tener que darte vino mas seguido.-Ella le sacó la lengua y él riendo se abalanzó sobre ella para besarla con todo el amor que estaba sintiendo en ese momento.

La vio terminar de peinarse el pelo y se acercó besándole el cuello, ella se estremeció como siempre y terminó riendo.

-Ingird va a matarme...-Dijo girándose.

-Amaia, por dios, parece que tuvieras quince años.-Rió él.-Los dos estamos grandes para estar teniendo que dar explicaciones ¿no?.

-Bueno si, yo más que tú la verdad...-Él puso los ojos en blanco.

-No empieces...

-Es inevitable, Alfred, te llevo quince años...

-¿Qué son quince años?, solo eso, números, déjalo ya.-Le puso un mechón detrás de la oreja.

-No me gusta esto de estar escondida, me pone de los nervios.

-Entonces contémoslo ya...

-No.-Le dijo rápido.-Mejor...esperemos un tiempo...

-¿Tiempo para que, Amaia?, yo no puedo mas, cada vez me cuesta mas aguantarme cuando te tengo cerca y no estamos solos, mis manos quieren tocarte una  otra vez, y tus labios...no quiero decirte lo que me provocan.-Ella le acarició los rizos suavemente.

-Dame tiempo, ¿vale?, quiero pensar como se lo diremos a Rafa...se que no se lo tomara tan normal como tu piensas...

-Pero lo entenderá...

-Eso espero.

-Hablaré con mis padres...-Se adelantó antes de que Amaia dijera algo.-Solo les diré que tengo novia...-La tomó por la cintura.-Y que pronto se las presentaré.-Ella lo miró unos segundos antes de hablar.

-Tengo miedo.

-No temas mi sol...todo irá bien.-Ella se acostó en aquel enorme pecho cerrando los ojos.

-Te quiero, Alfred.

-Y yo, mi amor.-Susurró besándole el pelo.

Permiteme SeñoraWhere stories live. Discover now