Yo quiero la cama.

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A Hermione le costó conciliar el sueño. Le costó demasiado. Todo se le venía a la cabeza. La muerte de su mejor amigo, el peligro que corrían los Weasley y como le cambiaría la vida. Allí estaba. Había pasado de vivir tranquila en Hogwarts con sus amigos, sus libros y sus profesores a estar en una casa, viviendo con Draco Lucius Malfoy. El mismo Draco Lucius Malfoy que le había regalado miles de insultos.

Tenía miedo. Tenía miedo de verdad. Se sentía sola. Tenía miedo al mundo, al futuro. A absolutamente todo. Pero su cuerpo, completamente agotado comenzó a quedarse quieto y el sueño, comenzó a invadir su cerebro. Se estaba quedando dormida cuando alguien la tocó en el brazo. Se levantó sobresaltada.

- ¡Ahhhhhh! - gritó la castaña.

Draco rodó los ojos. Qué nervioso le ponía aquella chica.

- Relájate, Granger - le dijo, apoyando una mano en el hombro de ella - Tengo un pequeño problema.

- Sí... - murmuró ella respirando con agitación - ¿Cuál?
- Ven - contestó él, arrastrándola fuera de la habitación.

Hermione se dejaba llevar por el chico. Estaba muy cansada como para caminar por voluntad propia.

Draco señaló el sofá y se cruzó de brazos. El pequeño mueble estaba cerrado.

- ¿Cuál es exactamente el problema, Malfoy? - preguntó ella pacientemente.
- ¿No lo ves, sabelotodo? - rugió él con obviedad.
- Sólo veo un sofá cerrado, desagradecido.
- Exacto - respondió él rodando los ojos - Pareces idiota, Hermione Granger.
- ¿Qué coño pasa, Malfoy? - gritó ella perdiendo los estribos - Estaba durmiendo tranquila y me he tomado la molestia de despertarme y ver qué mierda le pasa a un niño de mamá y papá al que he odiado toda mi vida.

Draco dejó de oír lo que decía cuando oyó "niño de mamá y papá". Mamá y papá. Mamá y papá estaban muertos. Ya no era un niño de mamá y papá, porque mamá y papá ya no estaban.

Hermione se dio cuenta de que había hecho daño al rubio cuando por primera vez, vio lágrimas en los ojos de Draco Malfoy.

- Oye, ¿estás bien? - preguntó acercándose a él.
- No me toques, sangresucia - dijo él en un llanto. Entonces empezó a llorar.

Hermione era consciente de que Draco no había dicho aquello con la intención de hacerle daño. A veces, cuando estamos sufriendo, no somos conscientes de que los demás también lo hacen, y eso le había pasado a ambos.

- Malf... Draco - susurró la chica con ternura, poniéndose de puntilla y apoyando sus manos en los hombros del rubio - Escúchame. Ambos hemos perdido. En realidad todos hemos perdido. Hasta Voldemort ha perdido. Pero tú y yo tenemos la suerte de estar aquí, a salvo. Sólo tú y yo. Y somos humanos, Draco, y nos hemos odiado, pero estoy segura de que podremos llegar a estar bien, o simplemente a agradecer la presencia del otro. Ya no somos los adolescentes duros de antes. Ahora somos adultos asustados y la única forma de curar el temor es temer juntos.

Draco tardó unos minutos en sonreír con tristeza a la castaña.

- Tienes razón, Grang... Hermione.

Ella sonrió al oír su nombre pronunciado por aquellos labios tan irresistibles.

- Bueno, ¿y no has intentado abrir el sofá? - preguntó animadamente, acercándose al defectuoso mueble.

- Claro que sí - respondió Draco, acercándose también - Pero se vuelve a cerrar en cuanto me acuesto.

Hermione alzó las cejas, abrió el sofá y se tumbó en él. El objeto se cerró sin delicadeza alguna, aprisionando a la chica dentro, lo cual provocó una leve carcajada del rubio.

- ¡Ayúdame! - pidió ella desde dentro.
- Vale, vale - El rubio tiró de los brazos de ella y una vez fuera, la sujetó de la cintura y la dejó en el suelo. Ella dio un paso hacia atrás rompiendo la cercanía de ellos.

- Puedes dormir en la alfombra - propuso Hermione.
- Y tú en la mesa, no te jode - se quejó él - Quiero la cama.
- Yo llegué antes - contestó, cruzándose de brazos y frunciendo el ceño.
- Nadie te está echando de la cama - dijo Draco, encogiéndose de hombros.

Hermione se horrorizó. Nunca había dormido en la misma cama que un chico.

- No voy a violarte - rio el rubio.
- Ya.
- Pues...
- No cabemos.
- Ohh, claro que cabemos - dijo él con seguridad - Si Pansy y yo pudimos hacerlo en el almacén de escobas, tú yo podemos dormir en una cama de matrimonio.
- ¿Lo hiciste? - ella abrió los ojos como platos.
- Sí, y en sitios más pequeños aún - respondió con orgullo.
- ¿No eres virgen?

El chico río hasta tal punto en el que las lágrimas salieron de sus ojos.

- ¿Cómo voy a ser virgen? Nadie a nuestra edad es... - al ver la cara de ella, se horrorizó - Espera... dime que no eres virgen.
- Lo soy.
- Tienes 17 años, Grang... Hermione.
- Tenía cosas más importantes que hacer.

El rubio, desconcertado, al no saber que decir, se fue a la habitación y se metió en la cama, seguido de ella.

- Buenas noches, Draco.
- Buenas noches, virgen.

Hermione le fulminó con la mirada, él sonrió burlonamente. Hermione no se sacó de la cabeza aquella sonrisa. Joder, qué sonrisa. ¿Cómo una puta sonrisa podía ser tan bonita?

Solos tú y yo.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora