El amor todo lo cura.

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- ¿Qué solución, Hermione? - le preguntó Ginny ya ansiosa.

- Se supone que el único que podía derrotar a Voldemort era Harry, ¿no? - dijo la castaña poniéndose en pie - Bien, pues eso era porque Harry era un Horrocrux de Voldemort, ahora... bueno... Ese trozo de alma que habitaba en Harry está... muerto...

Draco agarró a Hermione, la sentó sobre sus piernas y le abrazó la cintura. Hermione sonrió con tristeza por el consuelo del rubio. Se hizo el silencio al mencionar a Potter, pero no podían andarse con rodeos. No tenían tiempo. Hermione inhaló una gran cantidad de aire y la soltó con lentitud. Hecho esto, colocó sus manos sobre las del Malfoy y prosiguió.

- Y como eso ya no existe, lo único que queda de Voldemort es él mismo. Además, está más débil que nunca. Teóricamente cualquiera podría matarlo, pero, como todos recordaréis Voldemort se "murió" - la chica hizo comillas con las manos - por el amor de la madre de Harry. Quizá, ahora que está más débil, el amor puede llegar a destruirlo.

- Eso suena muy cursi - comentó Draco.

- Lo importante es que funcione - añadió Ginny.

- Pero, ¿cómo sabemos que va a funcionar? - preguntó Blaise de brazos cruzados - Esto no es un juego.

- Obviamente no lo es - dijo esta vez Ron - Pero es que tenemos que hacer algo ya de ya, hay mucha gente inocente allí y joder, estamos viviendo escondidos.

- Por primera vez en mi vida estoy de acuerdo con Weasley - dijo Draco, que miró al pelirrojo. Ron le sonrió.

- ¿Y quienes se quieren tanto como para matar al mago más poderoso de la Historia de la Magia? - preguntó Zabini, que no estaba completamente de acuerdo con el plan.

Draco y Hermione se miraron.

- Yo... quiero mucho a Draco - murmuró Hermione.

- Yo también te quiero, Hermione, pero no podemos comparar lo nuestro con el amor maternal de la madre de Potter.

- Es cierto - dijo Ginny - Mamá está allí - miró a su hermano - Y Narcisa también.

Draco pensó en su madre y en las inmensas ganas que tenía de verla. ¡Y él que creía que la había perdido para siempre! Sonrió.

- Pero matarán a una de nuestras madres - dijo Draco - Lily murió para salvar a Harry. No quiero que mi madre tenga el mismo destino.

- Ni la mía - dijeron Ginny y Ron a la vez.

- Pues a ver qué hacemos - dijo Blaise sentándose.

- Se hace tarde - comentó Ginny - Mejor dormimos, mañana por la mañana pensamos el plan y a la tarde partimos.

- Está bien - dijeron los otros cuatro al unísono.

Cada uno se fue a su respectiva habitación.

Draco entró en la suya, se quitó la camiseta y después de lavarse la cara se tumbó en su cama. Bostezó, estaba cansado. Casi dormía cuando la puerta se abrió.

- ¿Draco?

- ¿Hermione? ¿Qué pasa?

La chica entró, cerró la puerta y encendió la luz. Draco tragó saliva al ver a la chica semidesnuda. Ella sonrió.

- Ehhh... - Draco se echó hacia atrás a medida que ella se acercaba a la cama.

La castaña sabía muy bien lo que quería. Estaba preparada. Se sentó sobre la cintura del chico y comenzó a besarlo. El rubio correspondió, rodeando la cintura de la chica con las manos. El beso, cada vez más apasionado, siguió hasta que el chico se deshizo del sujetador de ella. Se separó de la chica para ver lo que había destapado. La castaña rio.

- Eres una diosa, Granger.

- Te quiero, estúpido.

Y se fundieron en otro beso. La poca ropa que llevaban acabó desperdigada por el suelo. Hermione lo estaba disfrutando mucho, pero comenzó a ponerse nerviosa. ¿Dolería? Pero el chico la sacó de sus pensamientos cuando le abrió las piernas e introdució sus dedos dentro de su sexo.

El chico dejó de besarla para mirarla mientras le acariciaba el clítoris. Hermione se sintió en un mundo completamente distinto. Aquello era la puta sensación más maravillosa del universo. Gimió, haciendo que el rubio sonriera orgulloso.

Sacó la mano y se tumbó encima de ella.

- ¿Estás segura de esto, Hermione?

- Si es tan jodidamente fantástico como lo anterior, entonces sí sí y sí. Y si no lo es, yo me tiraría de un puente contigo, Draco.

Draco sonrió con ternura. Su puta madre, como adoraba a esa chica. Comenzó a besarla en el cuello y, cuando ella menos se lo esperaba, introdució su sexo dentro del de ella, haciendo que la chica gimiera.

Los jadeos, gemidos y besos fueron constantes hasta que el chico cayó rendido al lado de Hermione. Follar enamorado era lo más bonito que le había pasado, después de la chica que estaba a su derecha.

- Ha sido genial. Eres genial - le dijo Draco.

- Te quiero, Draco, te quiero muchísimo.

- Y yo a ti, reina.

Solos tú y yo.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora