Pues tú eres preciosa.

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Llevaban ya una hora abrazados, y ninguno de los dos parecía querer separarse del otro.

Draco acariciaba el pelo de Hermione con ternura. Tirabuzón por tirabuzón. Inhalando el fuerte y maravilloso aroma a frambuesa que desprendía su cabello.

Hermione envolvía el cuerpo de Draco con sus brazos, mientras apoyaba su cabeza en el pecho del rubio. Ella también lo olía. Olía a algo especial. A algo a lo que nadie más. Olía jodidamente bien. Olía a Draco Malfoy. Olía refugio.

- Oye - susurró él en su oído.

Una onda de calor recorrió el cuerpo de Hermione. Joder.

- Dime - susurró ella también, muy cerca de sus labios.

Draco sonrió y alejó su rostro del suyo para apoyarlo en su cabeza.

- ¿Vamos a salir de aquí? - preguntó él, con un deje de tristeza en la voz - Aunque sea a dar un paseo, a coger un poco de aire.

- Sí . La casa - aclaró ella - tiene unos cuantos metros cuadrados de jardín seguros.

- ¿De verdad? - de sorprendió él.

- De la buena - sonrió - ¿Salimos juntos?

Draco alzó una ceja confundido, y Hermione enseguida lo aclaró.

- Me refiero a si salimos juntos, ya sabes, a fuera - se sonrojó y le miró mordiéndose el labio con nerviosismo.

- Ah, claro - rio él.

Y salieron juntos. A fuera, claro.

- Creo que hay un río detrás - comentó Hermione - Estuve leyendo en algunos libros sobre esta casa, y creo que oí mencionar uno.

- ¿Hermione Granger leyendo sobre cosas que a nadie le interesan? No es posible - ironizó el rubio.

- Ja, ja. Muy gracioso - dijo rodando los ojos - ¿Vamos o no?

- Sí, vale.

En cuanto llegaron al río, Hermione sonrió.

- Tal y como lo describía el libro - dijo con orgullo.

Draco rio con ganas y comenzó a caminar por la orilla. Hermione le siguió, dando grandes zancadas.

- No vayas tan rápido - se quejó la castaña - No soy capaz de seguir tu ritmo.

Draco sonrió con malicia y le cogió de la mano, arrastrándola a su paso.

- Que idiota - dijo ella riendo.

- Que lenta.

Y así siguieron caminando, con las manos entrelazadas, riendo por cualquier cosa, hasta que Hermione se giró, rodeó el cuello de él con los brazos y se puso seria.

- Te estoy cogiendo cariño - confesó.

- Yo no, eres horrible - dijo él con ironía.

- Gracias. Ojalá pudiera decir lo mismo - murmuró ella.

- Acabas de llamarme guapo.

- Eres muy guapo, estúpido, pero no te lo mereces.

- Pues tú eres preciosa.

Era la primera vez que se lo decían.

Solos tú y yo.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora