Epílogo.

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- PAPÁAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA - chilló Leila Malfoy.

- Lei, por favor , no grites tanto - le pidió su hermano mayor, Scorpius - Ya sabemos que es tu primer día en Hogwarts, pero eso no justifica que la regla que impuso mamá de "En esta casa solo gritó yo", se haya roto.

- Le haces demasiado caso a mamá - contestó la niña rodando los ojos y apartándose un rebelde tirabuzón de la cara.

- Y tanto... - irrumpió Hermione Granger, que acarició con ternura el pelo de su hijo - Y así es como debe ser. ¿Ya lo tienes todo en el baúl?

- No... - dijo ella de mala gana, mirándose en un espejo - ¿Cuántos pretendientes crees que voy a tener en Hogwarts, mamá? ¿Todo el castillo? Porque dudo que alguien pueda resistirse a esto - se señaló la cara y sonrió con orgullo.

Draco, que justo había entrado en la estancia, sonrió al oír a su hija. Esa era su niña.

- Teniendo el padre que tienes, es normal que seas tan guapa - comentó Draco guiñándole un ojo.

- Y tan egocéntrica - rio Hermione.

Leila era la viva imagen de su madre, pero con la personalidad de su padre y, Scorpius, por su contra, era físicamente igual que su padre, pero con el carácter de su madre.

- ¿Cuándo vienen Arthur y... Rose? - preguntó el pequeño Malfoy, sonrojándose al pronunciar el último nombre.

Pero, antes de que alguien pudiera decir nada, sonó el timbre.

- ¡Hola! - saludó Ginny, seguida de su hermano, Pansy y Blaise. Detrás de los adultos estaban Arthur, el hijo de Ginny y Blaise, y Rose, la hija de Ron y Pansy.

- ¡Scorp! - gritó Arthur, abrazando a su mejor amigo.

- Hola, Arthur... y eh... hola... Rose...

- Claramente los dotes de ligue no los has heredado de tu padre - soltó Draco de repente, recibiendo una colleja de Hermione - ¡Ay!

Scorpius convirtió su pálida piel facial en algo exactamente del mismo color que un tomate. Y Rose sonrió levemente, algo que todos pasaron por alto, excepto Scorpius y... Pansy, que estaba completamente orgullosa de que su hija estuviera pasando de Scorpius, tal y como Draco había hecho con ella. Como podéis ver, no era nada rencorosa.

Hermione, para sacar de la incómoda situación a su hijo, dijo :

- Bueno, hoy es el primer día de Leila en Hogwarts.

- ¡Sí! - contestó emocionada la nombrada.

Y dicho esto, todos se fueron al andén nueve y tres cuartos. Una vez los niños se subieron al tren, Draco envolvió la cintura de Hermione.

- Sin niños hasta Navidad.

- Lo sé - contestó ella, secándose las lágrimas - ¡Los voy a echar tanto de menos!

Draco se cruzó de brazos y se enfadó, como un niño pequeño.

- ¿Y ahora qué te pasa? - preguntó ella, entre molesta y divertida.

- Tienes al gran Draco Malfoy en tu casa y nunca quieres hacer nada con él.

- Tienes razón - admitió ella - Hoy iremos a cenar juntos.

Draco se llevó una mano a la cabeza. Definitivamente no entendía dos cosas. La primera, porqué estaba tan enamorado de Hermione y la segunda, porqué alguien tan inteligente no pillaba ni una indirecta sexual.

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¡Y hasta aquí la historia! Muchísimas gracias por los votos, lecturas y comentarios, estoy muy contenta con los resultados. Agradezco un montón vuestro apoyo, me hacéis muy feliz. <3 Os agradecería que os pasaseis por mi otra historia subida.

Solos tú y yo.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora