capítulo 6🌙

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Jeongguk despertó con un aroma a chocolate fundido. Entreabrió los ojos. Layla estaba sentada en la mesa, comiendo tortitas con chocolate. Tenía los auriculares puestos, y movía los labios haciendo playback. Jeongguk reconoció la canción, esta era Baby, de Justin Bieber. Estaba despeinada, y eso le hacía verse más adorable aún. Jeongguk sonrió y se incorporó.

-¡Buenos días!- exclamó él, estirando su espalda.

La chica rió, y lo saludó con la mano. Jeongguk se sentó en una silla, junto a ella. Layla le acercó un plato, que llevaba tres tortitas.

-En la cocina tienes el sirope de chocolate.- dijo ella, mientras desconectaba los auriculares, y le guiñó un ojo.

Jeongguk sonrió, y caminó hasta la cocina. Había un tarro lleno de sirope, y junto a el, una taza de leche de plátano, la favorita de Jeongguk.

-Cómo te quiero, pequeña princesa...- susurró el chico en voz baja mientras sonreía.

Volvió al salón.

-Eres la mejor, ¿Te lo he dicho ya?- dijo el chico riendo, mientras untaba el chocolate fundido.

-Muchas veces Jeongguk. Pero no, el mejor eres tú, a pesar de que me pongas películas de terror.

-Sabes que no lo hago a malas... Además tú aceptaste.

La chica rió.

-¿Has dormido bien?

-He tenido una pesadilla, y me ha costado dormirme otra vez.

-¿Y por qué no me has despertado? Para eso estoy aquí, para protegerte.

La chica rió de nuevo.

-¿Eres mi superhéroe?- preguntó con una sonrisa.

El chico asintió. Y a partir de ahí, ninguno habló durante el desayuno. El chico se cambió nada más terminar las tortitas, ya que su hermano vendría a recogerlo pronto. Cuando acabó de vestirse, le preguntó a Layla:

-¿Quieres que esta noche venga otra vez?

La chica dudó por unos instantes.

-No te preocupes, estaré bien. Aún así, gracias.- dijo finalmente sonriendo.

-Si necesitas algo, recuerda llamarme.

Ella asintió.

-De todas maneras, ahora iré a visitar a Nami. Tenemos que acabar el trabajo de historia- añadió Layla.- ¿Tú y Jimin ya lo habéis acabado?

El chico asintió, y se sentó en el sofá mientras esperaba a su hermano.

Nami era la mejor amiga de la chica. Nació en Okinawa, en Japón, pero se mudó con sus hermanas gemelas a Corea cuando cumplieron 23 años, ya que ambas habían encontrado trabajo como modelos de una línea de ropa en el país. Nami tenía una melena corta y los ojos grandes. Llevaba gafas, le sentaban muy bien. Era alta, de piel blanca como la luna y siempre sonreía. Una gran cantidad de personas envidiaban su belleza, y Layla, no era una excepción.

Jung Hyun llegó unos minutos después. Jeongguk se fue, y Layla partió hacia la casa de Nami, pero antes se paró a comprar una cartulina en una papelería. Compró una de color azul, el cual era su color favorito.

Cuando llegó, picó al timbre.

-¡Hola Layla!- sonrió una de las dos hermanas. La chica se sonrojó, ya que no sabía de quién se trataba.

-Hola... ¿Yuri?- preguntó ella riendo.

-Casi, vuelve a intentarlo.- rió la chica.

-Lo siento Suki, de verdad, nunca acierto.

-Tranquila, pronto mi hermana se hará un tatuaje. Así que no nos volverás a confundir.

-Menos mal...

-¡Pasa! Nami está en su habitación.

La chica dejó los zapatos en el recibidor y caminó hasta la habitación de su amiga. La chica estaba dibujando. Estaba muy concentrada, y Layla se acercó a ella para asustarla.

-¿Eres consciente de que nunca lograrás asustarme?- preguntó Nami entre risas.

-Sí, lo soy.- admitió Layla, y abrazó a su amiga.

-¿Cómo va todo?- preguntó Nami, mientras iba hasta la cocina para coger una bolsa de snacks.

-Pues bien, supongo.

-Tengo un sueño terrible- dijo su amiga.-. He dormido fatal. Yuri ha roto un vaso a las seis de la mañana cuando se iba a trabajar, y me ha despertado.

-Yo he dormido bien. Jeongguk ha dormido en mi casa.

Nami dejó caer la bolsa de snacks, y de alguna manera impresionante, ninguna de las patatas se salió de la bolsa.

-¿QUE JEONGGUK HA QUÉ?- exclamó ella.

-No empieces...- suspiró Layla.

-Ahhh... Jeongguk es perfecto... ¿Has visto su sonrisa? Parece un príncipe, tiene el pelo sedoso, la piel pálida, pero suave, y sus ojos son...

-Nami- interrumpió Layla.-. Vuelve al mundo real.

-Lo siento. Emm... Tenemos que acabar el trabajo... Sí. Eso, emmm... Vamos por la parte de Roma...- dijo vergonzosa.- Emm... Se me ha olvidado la cartulina.

Layla rió, y le mostró la cartulina que había comprado. Pasaron la mañana buscando información, y decorando la cartulina. Cuando terminaron, escucharon música mientras hablaban.

-Emmm... Y... ¿Cómo ha ido la noche?- preguntó Nami, vergonzosa, mientras Palette, de IU se reproducía.

Layla rió.

-Nami... Sabes que Jeongguk y yo no somos nada...

-Ya... Pero te tengo envidia. ¿Habéis dormido separados o... Juntos?

Layla permaneció en silencio unos segundos.

-Separados.- mintió finalmente.

Nami suspiró aliviada. Miró al techo, y empezó a hablar:

-¿Nunca has pensado lo bien que se sentiría descansar a su lado? Escucharías su respiración, y verías su precioso rostro, tranquilo...

Layla dejó de escuchar a Nami. Palette había terminado, y la canción Roses, de Shawn Mendes, dió comienzo.

Amaba esa canción.

Le hacía pensar en el príncipe azul que algún día llegaría a su vida. Le hacía pensar en un despertar junto a ese alguien sonriendo, deseándole unos buenos días. Pensaba en abrazos, y en el hecho de estar en casa viendo series juntos. Pensó en paseos por la playa, ante las puestas de sol. Y pensó en sonrisas bajo las estrellas, celosas por el amor que surgía entre la pareja.

Las palabras de Nami resonaron en su mente.

"Escucharías su respiración, y verías su cara preciosa, tranquila"

Jeongg...

-¡Layla!- gritó su amiga.

La miró, se había quedado en las nubes por un momento.

-Lo siento Nami, acabo de recordar que he de volver a casa lo antes posible.- dijo ella, mientras recogía sus cosas.

-¿Por qué? Tus padres están fuera.

-Emmm...

No sabía que responder.

Pero una genial idea le vino a la mente.

Sonrió.

-Debo estudiar para matemáticas.- dijo finalmente.

Salió de la casa, y corrió hasta la suya.

nothing like us | jeon jungkook Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora